Description
En 1979 todavía había quien pensaba que el punk consistía en tocar rápido, insultar un poco y romper alguna cosa al final. Gang of Four tenían otros planes. Entertainment! aparece el 25 de septiembre de aquel año y convierte el punk en una herramienta bastante más incómoda: para hablar de dinero, trabajo, sexo, propaganda, consumo, poder y todas esas cosas que normalmente quedan fuera cuando alguien decide que una canción tiene que servir para pasarlo bien. EMI puso el dinero; Gang of Four pusieron las condiciones.
Andy Gill toca la guitarra como si odiara los solos. Nada de adornos, nada de paredes de sonido. Un riff seco, cortado, repetitivo y directamente clavado en el cerebro. Dave Allen hace que el bajo sea casi el protagonista; Hugo Burnham toca con una precisión que parece mecánica y Jon King escupe las letras encima como si estuviera leyendo un informe que le cabrea muchísimo. El resultado es post-punk antes de que el post-punk tuviera nombre, pero también funk, dub, reggae y música de baile pasada por una trituradora punk.
“Ether” abre el disco y no parece tener intención de caer bien. La guitarra de Gill no construye una melodía: construye una estructura. El bajo entra por debajo, la batería marca el terreno y King empieza a hablar de violencia y poder. Después llega “Natural’s Not in It”, todavía más directa. El mensaje está en el propio título: aquello que nos venden como natural —el deseo, el consumo, las relaciones, las jerarquías— normalmente tiene detrás una buena cantidad de intereses. Y Gang of Four no necesitan ponerse solemnes para decirlo.
“Not Great Men” continúa la demolición. No son los grandes hombres quienes hacen la historia, sino las estructuras que permiten que determinadas personas tengan poder. “Damaged Goods” cambia el escenario y mete el sexo y las relaciones en la misma máquina de análisis. Amor, mercancía, posesión, intercambio: todo puede convertirse en producto. Es difícil imaginar una manera más punk de cargarse la idea romántica de que las relaciones humanas existen en un espacio completamente separado de la economía.
La música tampoco te deja descansar. “Return the Gift” y “Guns Before Butter” funcionan a base de tensión rítmica. No hay una guitarra intentando taparlo todo. Hay espacio. Mucho espacio. Y precisamente ahí está la violencia. El bajo empuja, la batería corta y la guitarra aparece y desaparece como una navaja. Es música que se puede bailar, pero bailar aquí parece casi una actividad política. Puedes mover el culo y pensar al mismo tiempo. Una combinación que el rock rara vez ha sabido manejar sin hacer el ridículo.
“I Found That Essence Rare” es probablemente el momento más inmediatamente pegadizo del disco. El riff se engancha, el ritmo avanza y la canción parece casi demasiado divertida para todo lo que está diciendo. Pero esa es precisamente la trampa de Gang of Four: la crítica viene disfrazada de canción de baile. “Glass”, “Contract” y “At Home He’s a Tourist” siguen desmontando la vida cotidiana desde dentro. Trabajo, contratos, consumo, televisión, relaciones: no hace falta inventarse un futuro distópico cuando el presente ya funciona perfectamente como uno.
“5.45” es otra cosa. La violencia política aparece directamente en primer plano y la canción utiliza esa repetición casi obsesiva para convertir la guerra en una experiencia física. Y después llega “Anthrax”, con su título deliberadamente desagradable y su estructura casi antirromántica. Mientras King habla del amor como una forma de violencia, Gill toca una guitarra que parece negarse a acompañar una canción de amor convencional. Es una manera bastante elegante de decir que hasta nuestros sentimientos están llenos de contradicciones aprendidas.
Lo extraordinario es que Entertainment! no suena como un panfleto musical. Suena como una banda que ha entendido que la forma también es política. La guitarra no tiene por qué comportarse como una guitarra de rock. El bajo puede llevar la canción. Una batería puede ser seca y repetitiva. Una letra puede hablar de capitalismo sin convertirse en un mitin. Y una canción puede ser pegadiza sin convertirse en música inofensiva.
Grabado en Workhouse Studios, en Londres, durante cinco semanas de la primavera de 1979, el disco fue producido por Andy Gill, Jon King y su mánager Rob Warr. No necesitaron un productor externo que les explicara cómo sonar. Tenían bastante claro lo que querían: precisión, espacio, tensión y ningún exceso.
Entertainment! sigue siendo incómodo porque no te permite separar fácilmente la música del mundo que describe. No habla de un sistema abstracto que está ahí fuera. Habla de las cosas que hacemos todos los días: trabajar, comprar, follar, enamorarnos, obedecer, consumir, competir. Y las mete todas en el mismo saco para preguntarte qué coño estás haciendo exactamente.
Punk sin velocidad. Funk sin fiesta. Política sin mitin. Rock sin épica. Gang of Four cogieron todo lo que se suponía que una banda de guitarras debía hacer y decidieron hacerlo de otra manera. Entertainment! no quiere entretenerte demasiado. Quiere que bailes mientras te das cuenta de que quizá el problema está precisamente en aquello que estabas bailando.





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