Description
Publicado en 1997 por Touch and Go Records, Fake Can Be Just as Good es el tercer álbum de Blonde Redhead y uno de los trabajos más intensos, abrasivos y singulares de su primera etapa. Antes de evolucionar hacia el pop experimental y las atmósferas delicadas que terminarían definiendo algunos de sus discos más celebrados, el trío neoyorquino todavía se movía en un territorio mucho más ruidoso, angular y cercano al noise rock y al post-hardcore. El álbum fue publicado el 11 de marzo de 1997 y contiene ocho canciones.
Este disco también marca un momento importante en la evolución de la banda: su llegada a Touch and Go, uno de los sellos fundamentales del rock independiente estadounidense. Blonde Redhead abandonaban así la etapa inicial vinculada al sello Smells Like y comenzaban a desarrollar una identidad cada vez más personal. Las inevitables comparaciones con Sonic Youth seguían presentes, pero en Fake Can Be Just as Good la banda ya demostraba que había mucho más detrás de aquellas referencias. El sonido del álbum se construye desde la tensión entre dos fuerzas aparentemente opuestas. Por un lado, las guitarras son disonantes, nerviosas y llenas de aristas; por otro, las melodías y las voces introducen una sensibilidad extraña y delicada. Esa combinación entre agresividad y fragilidad se convierte en uno de los principales atractivos del disco.
La voz de Kazu Makino aporta una dimensión especialmente particular a las canciones. Su interpretación puede sonar etérea y vulnerable, pero también imprevisible y cortante. Frente a ella, Amedeo Pace ofrece un registro diferente, más áspero y terrenal, creando un contraste vocal que refuerza el carácter cambiante de las composiciones.
Uno de los grandes logros de Fake Can Be Just as Good es precisamente su capacidad para mantener la tensión durante todo el disco sin convertirse en una simple colección de explosiones de ruido. Blonde Redhead saben cuándo atacar y cuándo retirarse, dejando espacio para melodías inquietantes y momentos de calma que hacen todavía más intensos los estallidos posteriores.
La presencia de Vern Rumsey, bajista de Unwound, añade además una conexión interesante con el universo del post-hardcore y el underground estadounidense de los noventa. Su participación contribuye a la densidad rítmica de un álbum donde cada instrumento parece buscar constantemente su propio espacio dentro de la canción. Con el paso de los años, Fake Can Be Just as Good ha quedado parcialmente eclipsado por discos posteriores como Melody of Certain Damaged Lemons o Misery Is a Butterfly, trabajos que mostraron una versión más accesible y sofisticada de Blonde Redhead. Sin embargo, este álbum sigue siendo fundamental para entender la evolución del grupo y su capacidad para transformar influencias evidentes en un lenguaje propio.
Escuchado hoy, Fake Can Be Just as Good sigue sonando inquieto, ruidoso y sorprendentemente fresco. Es el retrato de una banda en pleno proceso de transformación, todavía abrazada al ruido y la disonancia, pero empezando a descubrir la sensibilidad melódica que terminaría llevando su música hacia territorios completamente nuevos.
Intenso, angular y lleno de tensión, Fake Can Be Just as Good es una pieza esencial de la primera etapa de Blonde Redhead y uno de los discos más interesantes surgidos del cruce entre noise rock, post-hardcore e indie rock durante los años noventa.





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