Description
Cuando Turnstile publican GLOW ON en 2021, el hardcore ya no es precisamente un territorio cerrado. La banda, que viene de Baltimore y de discos como Nonstop Feeling y Time & Space, tampoco parece especialmente interesada en mantenerlo así. Aquí siguen estando los riffs secos, las baterías aceleradas y los gritos de Brendan Yates, pero aparecen sintetizadores, melodías más abiertas, guitarras atmosféricas y canciones que se acercan bastante al pop. No es tanto una ruptura con lo anterior como una ampliación de recursos.
“Mystery” plantea bastante bien esa nueva situación. La base sigue siendo hardcore: guitarra pesada, batería rápida y una voz que mantiene la tensión. Pero la canción está construida para que el estribillo se abra y respire. Turnstile empiezan a trabajar con contrastes que en sus primeros discos tenían menos importancia. “Blackout” recupera una agresividad más reconocible, mientras “Don’t Play” concentra esa energía en apenas un minuto y medio.
“Underwater Boi” muestra la otra cara del disco. Las guitarras se vuelven más envolventes y la estructura tiene algo menos urgente. No es exactamente shoegaze, aunque utiliza algunos de sus recursos, y tampoco deja de sonar a Turnstile. Lo mismo ocurre con “Holiday”, probablemente una de las canciones más accesibles del álbum: mantiene el ritmo y las guitarras del grupo, pero está construida alrededor de una melodía mucho más evidente.
Parte del interés de GLOW ON está precisamente en cómo alterna estas dos tendencias. “Humanoid / Shake It Up” vuelve a la velocidad, “Endless” introduce un ambiente más expansivo y “Fly Again” mezcla ambos planteamientos. No siempre funcionan con la misma intensidad. Algunas de las canciones más cortas parecen más ideas o interludios que composiciones completamente desarrolladas, pero ayudan a que el disco no quede reducido a una sucesión de canciones hardcore con diferentes afinaciones.
“Alien Love Call”, con Blood Orange, es probablemente el experimento más evidente. La canción abandona buena parte de la agresividad y se mueve hacia un terreno más atmosférico y psicodélico. Podría haber quedado como una rareza colocada en medio del álbum, pero encaja porque Turnstile ya habían ido preparando ese cambio desde las canciones anteriores. No es necesariamente uno de los mejores momentos del disco, pero sí uno de los que mejor explica hacia dónde querían llevar su sonido.
También cambia el tipo de emoción que transmiten las canciones. En lugar de centrarse principalmente en la confrontación, GLOW ON habla repetidamente de conexión, aislamiento, movimiento y de intentar mantener algún tipo de vínculo con los demás. “New Heart Design” y “T.L.C. (TURNSTILE LOVE CONNECTION)” son ejemplos bastante claros. El optimismo está ahí, pero no hace falta convertirlo en una filosofía: forma parte del carácter de las canciones.
La producción de Mike Elizondo, junto a Brendan Yates, permite que todos estos elementos convivan sin que el disco pierda demasiado cuerpo. Las guitarras continúan teniendo peso y la batería conserva buena parte de la pegada del grupo, pero hay más espacio para voces, teclados y efectos. El resultado es bastante más pulido que el de sus primeros trabajos. En algunos momentos esa limpieza juega a favor de las canciones; en otros, resta algo de la sensación de peligro que tenían cuando todo parecía a punto de desmoronarse.
El tramo final, con “No Surprise” y “Lonely Dezires”, insiste en esa dirección más melódica. La última, nuevamente con Blood Orange, termina el disco lejos del hardcore de los primeros minutos. Es una decisión coherente con el recorrido del álbum: después de haber introducido progresivamente otros sonidos, Turnstile prefieren terminar en un lugar tranquilo antes que cerrar con otro estallido.
GLOW ON funciona, por tanto, como un disco de transición. Turnstile conservan buena parte de la estructura y la energía del hardcore, pero dejan de utilizarlo como límite. Algunas canciones son muy directas y otras parecen más interesadas en explorar texturas; esa diferencia es precisamente lo que hace que el álbum tenga personalidad, aunque también provoca cierta irregularidad.
Más que una reinvención del género, GLOW ON es el momento en que Turnstile encuentran una manera de incorporar influencias que ya estaban alrededor del hardcore sin tener que justificar demasiado la mezcla. Las guitarras siguen ahí, la batería sigue pegando y Yates sigue gritando, pero ahora también hay espacio para canciones más lentas, melodías más claras y bastante menos interés por demostrar que esto tiene que sonar de una sola manera.





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