Description
Con This Machine Still Kills Fascists, Dropkick Murphys sorprendieron incluso a sus seguidores más fieles. Publicado en 2022, el undécimo álbum de estudio de la banda de Boston deja a un lado, por primera vez, las guitarras eléctricas y el sonido de pub irlandés que los hizo mundialmente famosos para abrazar un formato completamente acústico. El resultado no es un paréntesis en su carrera, sino uno de los trabajos más personales, valientes y políticamente comprometidos de toda su discografía. El álbum está construido a partir de letras inéditas de Woody Guthrie, cedidas a la banda por su hija Nora Guthrie, prolongando una relación que ya había dado lugar al clásico “I’m Shipping Up to Boston”.
Lejos de plantearlo como un disco de versiones o un homenaje, Dropkick Murphys convierten aquellos textos escritos hace más de medio siglo en canciones completamente nuevas. Las preocupaciones de Guthrie —la desigualdad, la dignidad de la clase trabajadora, el antifascismo o la solidaridad— siguen resonando con sorprendente actualidad, encajando de forma natural con la identidad que la banda ha defendido desde sus inicios.
Canciones como “Two 6’s Upside Down”, “Talking Jukebox”, “Ten Times More”, “Never Git Drunk No More”, “The Last One” o “Dig a Hole” mantienen intacta la intensidad emocional del grupo pese a prescindir de la electricidad. Mandolinas, banjos, guitarras acústicas, acordeones y violines sustituyen la habitual contundencia punk sin que desaparezcan la energía ni el carácter combativo que siempre han definido a los de Boston.
La ausencia temporal del vocalista Al Barr, apartado de la actividad para cuidar de su madre enferma, dio pie a una reinvención que terminó ampliando el horizonte musical de la banda. Grabado en The Church Studio de Tulsa, Oklahoma, el disco conecta el folk de protesta estadounidense con la actitud del punk, demostrando que ambas tradiciones comparten el mismo espíritu de resistencia frente a la injusticia.
Más que un cambio estilístico, This Machine Still Kills Fascists reafirma la esencia de Dropkick Murphys. Su mensaje sigue siendo el mismo: defender a la clase trabajadora, plantar cara al autoritarismo y utilizar la música como herramienta de conciencia social. Solo cambia el vehículo con el que lo expresan.
Escuchado hoy, el álbum destaca como una de las obras más singulares de su catálogo. Íntimo, emocionante y profundamente comprometido, demuestra que la fuerza de una canción no depende del volumen de los amplificadores, sino de la honestidad con la que está escrita. Una brillante fusión entre el legado de Woody Guthrie y la identidad de una de las bandas más importantes del punk estadounidense.





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