Description
Hay discos que parecen escritos desde la derrota. No desde la derrota épica o romántica, sino desde esa mucho más cotidiana que consiste en encadenar trabajos basura, leer comentarios absurdos en internet, llegar justo a final de mes y preguntarse qué demonios estás haciendo con tu vida. “Paul Walker” respira precisamente ese tipo de honestidad incómoda.
Musicalmente, Drug Church recogen buena parte de la tradición del post-hardcore de los 90 —Quicksand, Helmet, Seaweed, Jawbreaker o incluso cierto grunge musculoso— y la actualizan con una mezcla perfecta de riffs pesados, melodías escondidas bajo capas de distorsión y el sarcasmo afilado de Patrick Kindlon. Un disco duro, melódico, divertido y profundamente humano al mismo tiempo.





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