Conociendo a Ugatz 19 junio, 2019 – Publicado en: BCBlog, News BCore

La generación espontánea es una teoría que dice que de la putrefacción sale vida, así como por arte de magia, que la vida surge de la materia no viviente. Está creencia cayó en desuso hace ya bastante tiempo, cuando se descubrió que un ser vivo procede siempre de otro ser vivo (del huevo, la gallina; elemental, señor Watson) y qué, por lo tanto, hay vida más allá del ojo humano.

Me pongo científico sin serlo, porque cuando iba a empezar el texto introductorio a la entrevista de Ugatz me ha aparecido el concepto de generación espontánea para definir como surgen así, sin más, nuevas bandas todos los días de la semana, del mes y del año, sin que haya ni un control establecido, ni un patrón de conducta. Como conocemos poco al trío alicantino (que en pocos días publicará su primer disco homónimo editado por Bcore, Borz, Spinda, Plug in the Gear, Ediciones incendiarias y Mise-in-scene) nos puede parecer que este surge de la nada. Pero es echar un poquito de luz a las nueve canciones que nos presentan y ver como los microbios están ahí desde hace tiempo. Al escucharlos te entra por las orejas un hilo invisible que une lo que hacen estos tres tíos con otras bandas, otras ciudades, otras culturas o con otros nombres propios. Les hacemos unas primeras preguntas para que todo esto reluzca, porque el ojo nunca miente.

Primero de todo, os podrías presentar cada uno de vosotros, contándonos en qué bandas habéis tocado o tocáis, aparte de Ugatz.
Héctor (batería y voz): Toco con Ainara LeGardón hace 10 años y ahora con Ugatz. He tocado con Pili Perkins, Tony, The Grave Yacht Club, Flyingpigmatanza, Sheila y Futuro Terror, entre otras.
Katafu (voz y guitarra): he tocado con Familea Miranda durante casi 20 años (entre Chile y Barcelona) y otros 4 años con Juventud Infinita.
David (bajo y voz): En su día toqué en Qualude y ahora también toco en Encono.

¿Cómo surge el grupo? Katafu se vino a Alicante ¿Por qué motivos? ¿Musicales?
K: Me vine a Alicante después de quedarme sin casa en Barcelona. Gracias a estar currando a distancia con Miguel (bajista de los Flyingpigmatanza) surgió una invitación para venir a vivir aquí sin plazo determinado y ya llevo un año y medio por aquí. Familea Miranda entró en un hiato (medio espontáneo, medio forzado) y era necesario para mí seguir haciendo música, así que después de un par de ensayos y como éramos antiguos colegas, fuimos directo al grano, para construir estas canciones.

¿Cuál es el estado actual de la escena alicantina? Vosotros que sois hombres viajados: ¿Como la valoráis comparada con otras ciudades de España?
K: Como último en llegar puedo decir que es bastante sana, veo que hay bastantes grupos y solistas, amigos y familia. Algunos con un trabajo de décadas detrás, que a veces peca de cierta falta de promoción, difusión y apertura, y no llega a profesionalizarse. Faltan garitos en Alicante para meter ruido, o un colectivo de peña que funcione y que pueda organizar conciertos de manera periódica. Somos pocos todavía y a veces parece que hay más músicos que público. Creo que el trabajo por hacer esta ahí.
D: Yo creo que en todos lados se cuecen habas. Pero tengo la sensación que la juventud no le da mucho al rock.

La nota de prensa enfatiza el hecho que las bandas previas por las cuales os conocíamos suelen ser de tres miembros. ¿Qué hay de mágico/funcional en esta formación? ¿Hay explicación o es pura coincidencia?
H: Ha sido una mágica y pura coincidencia.
D: Siempre he pensado que los tríos tienen algo especial. Ese mágico 33,33333%, la inmediatez… Además, en la furgo nos cabe todo.

Qué grupo creéis que os ha unido como banda y por qué.
K: Qualudeenconoflyingpigmatanza.

El disco suena como un bloque, parece que los tres forméis parte del mismo engranaje. ¿A nivel de composición, cuales son vuestros roles?
D: Alguno de los tres lleva alguna idea más o menos desarrollada y después le vamos dando forma en el local. No tenemos muchos roles a la hora de componer, la verdad, lo que vaya saliendo.

¿De dónde viene el nombre de Ugatz?
K: Originalmente de la película Lucky (John Carroll Lynch, 2017). El protagonista decía “¡Ungatz!” como hablando de la nada, de no tener nada al final. Tratábase de una expresión italoamericana que hubo que modificar cuando nos avisaron de la existencia de una banda brasilera de mismo nombre. Al quitar la N del nombre nos encontramos con que resultaba un vocablo euskera que significa “mama”, “pecho”, “ubre” y “quebrantahuesos”, y decidimos utilizarla.

Hay un fragmento de la canción “Te quitaba la vida” que tiene aires flamencos, cantas como un cantaor. ¿Cual es vuestra historia con el flamenco?
H: En ningún momento quise emular a un cantaor flamenco, salió así. Fue todo la expresión de ese momento y así quedó. Grabamos primeras tomas de todo. Creo que en las voces se refleja bien esto, por la urgencia y la intención natural con la que están cantadas. Hay un tema en un disco de Golden donde hay una voz rasgada y ronca que dice cosas, me impresionó mucho cuando la escuché y, para ser sincero, creo que esta influencia tuvo que ver en que soltara mi voz de esta manera.

Cual es el último mejor concierto que has visto y dónde.
H: Za! en el festival Cul De Sac en Mallorca, hace unas semanas.
D: El mejor, no sé. Pero uno muy comentado en Alicante, y que a mí particularmente me cambio la forma de entender un directo fue Botch presentando el disco We are the romans (Hydra Head Records, 1999).Casi nos hacemos pipí encima.
K: MC50 en Murcia.

Algún plato/restaurante/alimento qué os haya unido como grupo.
K: Café, cerveza y maconha
D: Pues los platos de pasta que hace Héctor en su casa, diría yo.

Sois un grupo denso y siempre que oigo el adjetivo me imagino a alguien pastando cemento en una cubeta. ¿Alguno de vosotros ha trabajado nunca en la construcción?
H: Creo que no hay intención de hacer oda a la densidad y al cemento, estas canciones han salido así ahora y, vale, hay densidad, hay cemento, incluso clavos. En lo próximo que hagamos veremos que hay, quizá nubes de algodón, bandurrias, levitación. Y sí, todos hemos pasado por la obra.
D: Jajjajaja, no sé si te sirve, pero yo soy electricista… Los albañiles, buena gente.

Como tenéis las orejas después de tantos años tocando con grupos. ¿Lleváis tapones? ¿Tenéis otros trucos?
K: Cotonitos
D: La última revisión asombrosamente me salió bien. Hace tiempo me hice unos tapones a medida, me los puse tres veces y después los guarde en un cajón, allí siguen. Nunca he conseguido llegar a acostumbrarme.
H: ¿Qué?

Foto: Alexandra Pena

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Marcel Pujols Codina (Vic, 1993)

Sabiendo que “la vocación no debe dispersarse en varias ambiciones y que el talento en estado puro exige ser polifacético” (Casavella dixit), va dando palos de ciego para ver si encuentra alguna de las dos. Escribe en sitios (Enderrock, El 9 Nou), toca en grupos (Power Burkas), está metido en meollos autogestionados (Espai Col·lectiu La Clota) hace de camarero y tiende al embobamiento. En su pasado reciente ha escrito en más sitios (Gent Normal, Nació Digital, Shook Down, El Punt Avui), ha tocado en más grupos (Tidal Waves, The Kebabs, Indra, Manguitus), ha ayudado con su sabiduría y sus dedos a la gente del sello Famèlic, ha trabajado en la indústria porcina y chocolatera de su comarca y ha mantenido con total dignidad su embobamiento. No está acostumbrado a presentar sus credenciales (no tiene Tinder) y le gustaría volver a hacer radio.