¿Ha visto usted mis tatus? No… ¡pero me gustaría verlos! (Parte II) 18 enero, 2018 – Publicado en: BCBlog, Entrevistas

Seguimos con esta serie de entrevistas en la que queremos reivindicar los tatuajes chulos como expresión subcultural y contracultural, y también por su componente autobiográfico (incluídos los errores y fiascos fruto de la inocencia o del desparrame etílico), más allá de su componente estético, y en oposición a las mierdas pseudo filosóficas de postín, las frases motivadoras, las fechas de boda en números romanos o los nombres de los hijos en élfico.

Así, he preguntado a ciertas personas por qué decidieron empezar a ilustrar de manera permanente su piel y qué piensan de ello hoy en día. Son gente del más variado pelaje: músicos, camareros, tatuadores, escritores, ilustradores y otras precarias malas hierbas, unidos por una pasión común, aquella que hace no muchos años te colocaba directa y voluntariamente del lado de los marginados.

En esta segunda parte tenemos con nosotros a Marta Margalef, Verónica Alonso, Carlo Pavía i Sergi Pons Codina

(Podéis leer la primera parte aquí)

Marta Margalef

Vive en Alicante, aunque es de Barcelona. Tiene una tienda de discos (Naranja y Negro) y un pequeño sello discográfico (Rufus Recordings)

¿Cuántos tatuajes llevas?
Ni idea, más de 30 y menos de 100.

¿Cuál fue el primer tatuaje que te hiciste? ¿Cuándo? ¿Todavía te gusta?
El primero me lo hice con 19 años. Un imperdible en el empeine del pie, a veces ni siquiera me acuerdo de que lo tengo, como muchos otros. Ni me gusta ni me disgusta, está ahí, para ser el primero podría haber sido mucho peor.

De todos los tatuajes que llevas, ¿Cuál es tu favorito? ¿Por qué?
Uno de los últimos que me hice, un alón de pollo bajo el que pone “Forever alón”. Desde luego no es el más loco de los que llevo pero me pareció una idea cojonuda cuando me lo propuso la chica que me tatuó. Sabía que eso era para mi.

¿Cuál te trae mejores recuerdos? ¿Y peores?
Todos me traen muy buenos recuerdos, por el momento en que me los hice o por lo qué significan. Llevo tatuajes producto de mi demencia y de las ideas locas de mis colegas, todos muy bien pensados y muy poco meditados. Lo ideal para no arrepentirte de un tatuaje es no estar borracho al hacértelo ni que tenga ningún vínculo afectivo con alguien que no sea tu madre o tu perro. Todo lo demás, peligro.

¿Cuál es el tatuaje más chungo que llevas o el que menos te gusta? ¿Te avergüenzas de él?
Como no podía ser de otra manera, la maldita y típica estrella en el codo. Cuando me la hice me parecía algo chulo, por aquel entonces empezaba a patinar y me gustaba el harcore punk, y era eso o el logo de Bad Religion. Hasta que se la hizo Guti, el jugador del Real Madrid, y todo se convirtió en una espiral de odio y mofas hacia mi persona por parte de mis colegas y especialmente de mi marido. He llegado a odiarlo gracias a ellos y seguramente me lo tape en algún momento, pero es un sitio difícil de cubrir con algo que no sea el negro absoluto.

¿Te vas a seguir tatuando? ¿Por qué?
Por supuesto, lo antes posible. Por qué no? Cada día se me ocurre alguna idea absurda para tatuarme y no hay que poner paredes al monte.

¿Qué sentido tienen los tatuajes para ti hoy en día, en que el hecho de llevarlos está un poco más normalizado?
La verdad es que me da un poco de envidia la gente que empieza a tatuarse ahora. Hoy en día el nivel de tatuadores en España es brutal y puedes elegir entre mil estilos distintos y locuras que antes sólo podías plantearte hacer si vivías en Estados Unidos. Hay tatuadores que hacen auténticas maravillas y para mi es un privilegio llevar una de sus piezas. Es como el que compra un cuadro y lo cuelga en su salón para que lo vean sus invitados, sólo que a ti te va a ver absolutamente todo el mundo.
Un tatuaje es algo tan estético como llevar el pelo corto, ir maquillada o llevar una ropa en concreto.  El habito no hace al monje, era así, no? Eso no te hace peor o mejor persona, por lo tanto es algo que debe normalizarse, pero siempre habrá alguien que viva en el siglo pasado y se escandalice.

Verónica Alonso

Baterista en Polseguera y Me and the Bees. Estilista de profesión

¿Cuántos tatuajes llevas?
Once

¿Cuál fue el primer tatuaje que te hiciste? ¿Cuándo? ¿Todavía te gusta?
Mi primer tatuaje es una frase en inglés en mi muñeca que dice: “Miss you”. Me lo hice en septiembre de 2001, hacía tres meses que mi padre había muerto. Lo echaba y lo echo mucho de menos. Las letras se están juntando y ya no es negro, es azulado, pero me encanta.

De todos los tatuajes que llevas, ¿Cuál es tu favorito? ¿Por qué?
Ya sabes cuál porque soy una emo.

¿Cuál te trae mejores recuerdos? ¿Y peores?
Pues hay tres que me traen un muy buen recuerdo. Un triángulo en el codo, un corazón en la rodilla y un plátano con pelos en el brazo izquierdo. Me los hizo mi amiga Jurgita de Lituania. La conocí cuando vivíamos en Londres las dos. Ella estaba pasando unos días conmigo en Barcelona y decidimos comprar una máquina de tatuar en eBay por muy poco dinero. Con tinta china la cargamos. Limpiamos todo mi piso para no pillar ninguna infección pero a Lobo, mi gato, le dejamos acampar por donde él quisiese. Nos bebimos el gazpacho con vodka e invitamos a unas amigas más a unirse a la fiesta. Jurgita llegó a Londres con 17 años desde Lituania y nunca había comido ninguna fruta tropical, sólo peras, uvas y manzanas. Cuando llegó  se dedicó a comer mangos, piñas y plátanos durante una semana y siempre decía que algún día quería vestirse de plátano porque era el mejor alimento que había comido nunca. Siempre me había parecido la historia más bonita e increíble que te puede pasar siendo adulto y estando solo. Jurgita me fascina. Ella ya había tatuado y me dejé totalmente en sus manos, dibujé un plátano en un papel de calca y ella lo rascó con la máquina en mi piel a trazos de carboncillo, es decir, ni una sola línea coincidía, acabó siendo una especie de plátano con pelos, he de decir que el tiempo le ha dado carácter y es incluso mono. Acabamos haciéndonos todas un triángulo porque nos parecía un símbolo muy fino que se refería a nuestro coño.  Y lo del corazón en la rodilla fue un detalle final meramente decorativo.

El tatuaje que me trae un recuerdo un poco malo es el del vaso boca abajo con una libélula dentro, me lo hice porque Pal A. Jenkins de Black Heart Procesión, lo había dibujado en el disco 2 y me atrapó. El tema es que al día siguiente de cuando me lo hice tenía mi examen de conducir práctico y me puse una camiseta pegada de manga tres cuartos de color negro para que no me viera el examinador llena de dibujos (eran otros tiempos, jaja…). Cuando acabó el examen me levanté la camiseta y parte de la costra que se te hace cuando se están curando se quedó pegada en la camiseta, así que perdí bastante tinta del tatuaje ese día y nunca ha quedado perfecto. pero, ¿la verdad? No me importa, aprobé y en un concierto de Black heart procesión unos años más tarde el autor me lo vio y me dijo que había quedado precioso (estaba oscuro, sí!).

¿Cuál es el tatuaje más chungo que llevas o el que menos te gusta? ¿Te avergüenzas de él?
El más chungo puede que sea el plátano con pelos, pero es que llevo muchos chungos… Tengo un bigote en el lateral interno del dedo índice… Todavía no me avergüenzo de ninguno, no me acuerdo de ellos! Es más, creo que no se nota que llevo tantos tatuajes porque ni me acuerdo de que los tengo.

¿Te vas a seguir tatuando? ¿Por qué?
Sí, sí que me voy a seguir tatuando. Hace poco he vuelto a sentir que me gustaría volver a tatuarme algo especial con un amigo. ¿Por qué? Porque son recuerdos hechos dibujo en tu piel y me gusta mantener algunos a la vista.

¿Qué sentido tienen los tatuajes para ti hoy en día, en que el hecho de llevarlos está un poco más normalizado?
Para mí siguen teniendo el mismo sentido que tenían antes. Me parecen decoración y una manera de recordar cosas que te apasionan o que te marcaron. Mis tatuajes son más bien calcomanías, pequeños dibujos que significan cada uno una cosa y una época en la vida. Me alegra que estén más normalizados, creo que no tienen nada de malo, son dibujos y son estéticos, lo poco elegante son algunas personas que se los hacen.

El Carlo (Carlo Pavía)

Nací en Barcelona en 1981, dibujo desde siempre y tatúo desde el 2004. También he tocado en algunas bandas, siendo las mas “destacables” Jack Torrance (banda de Boston harcore garrulo de principios de los dosmiles) y los Tiki Phantoms (del 2005 al 2011, cuando dejó de ser divertido). Ahora toco el bajo y canto en RUNA, acabamos de grabar nuestro segundo disco.

¿Cuántos tatuajes llevas?
Mis hijos me lo preguntan a menudo, algún dia los contaré. De momento lo dejaré en: “no todos los que querría”.

¿Cuál fue el primer tatuaje que te hiciste? ¿Cuándo? ¿Todavía te gusta?
Mi primer tatuaje me lo hice hace unos 16 años. Es una tormenta japo basada en un tattoo de Alex Binnie, me lo hizo Monga que fue quién me enseñó a mi a tatuar. Le tengo aun mucho cariño y creo que se sigue viendo estupendamente, ha envejecido bastante bien por ahora.

De todos los tatuajes que llevas, ¿Cuál es tu favorito? ¿Por qué?
Es una decisión difícil, hay muchos que me gustan mucho y, además, por razones muy diversas. Supongo que me quedo con mis manos, estoy especialmente orgulloso y feliz con ellas. Para mí fue un momento especial, aun soy de esa generación para la cual los tatuajes en los antebrazos, manos y cuello representaban algo mas serio y comprometido. A día de hoy te encuentras con un montón de gilipollas de 20 años que parece que lleven una bufanda y unos guantes de tatu. Cuello y manos reventados y el resto blanquito. Evidentemente, esto es un fenómeno reciente (y un gran mierdolo, como la mayoría de fenómenos recientes)  y dista mucho de como era todo cuando yo empecé a relacionarme con el tatuaje. Contaba ya con 30 años cuando me tatué las manos y llevaba desde los 22 viviendo del tatu, tenía dos hijos que comían gracias a ello y pensé que era un buen momento, que me lo había ganado. Son varias las personas que han intervenido en ellas: Mark Mason, Kike Bugni, Guy le tattooer y Rotor y les estoy muy agradecido.

¿Cuál te trae mejores recuerdos? ¿Y peores?
Voy a aprovechar esta pregunta para ilustrar algo muy propio de los tatuajes. Lucía es mi ex, la madre de mis hijos. El tatuaje es de Mariano Castiglioni y siempre me ha parecido guapísimo. Me moló tanto que, loco de amor, me lo planté en todo el brazo, así, bien visible! Evidentemente me trae recuerdos buenos y también me trae recuerdos pésimos. A día de hoy es también recuerdo de un aprendizaje, de un proceso emocional bien hecho y de un montón de cosas buenas mas. La cosa es que los tatuajes crecen con nosotros y, a menudo, su significado evoluciona. Algunos acaban explicando cosas interesantes y recordándonos qué sentíamos y cómo pensábamos. No sé, es algo que siempre me ha parecido bonito de los tatuajes comprometidos. Y con esto no quiero decir que todos los tatuajes tengan que ser así de comprometidos, ni mucho menos. Aqui todo vale!

¿Cuál es el tatuaje más chungo que llevas o el que menos te gusta? ¿Te avergüenzas de él?
Gran ejemplo del “todo vale!”. Este engendro horrible perpetrado por el ultramajo (lo digo en serio) Henrik Röstberg es fruto del otro gran clásico del mundo del tatu (y de cualquier mundo que se precie): EL DEJARSE LLEVAR. En mi mente, fusionar el clásico flash del niño boxeador con el no menos clásico “hit” de Manowar tenía todo el sentido del mundo. Henrik no supo decir que no aunque, evidentemente, no fue poseído por mi entusiasmo. El dibujo me pareció jodido pero pensé: “bah, igual luego lo pincha y mola” y resulto ser que no, no mola una mierda. Yo me dejé llevar, él se dejó llevar y aquí está la prueba! Pero bueno, mola, podría ser infinitamente peor. Además, con nuestras limitaciones, jamás hubiéramos alcanzado el nivel de EPICIDAD que el tatuaje requería, así que no puedo quejarme.

¿Te vas a seguir tatuando? ¿Por qué?
Me seguiré tatuando hasta que me canse del todo. Es cierto que cada vez me cuesta mas y que cada vez quedan menos huecos pero aun tengo ganas. Por qué? porque no puedo no hacerlo.

¿Qué sentido tienen los tatuajes para ti hoy en día, en que el hecho de llevarlos está un poco más normalizado?
Buff, ¡la pregunta! ¡Podría no parar de escribir!! Sinceramente, no me acaba de gustar mucho la manera que tiene la mayoría de gente ahora de acercarse al tatuaje. A ver, está bien por un lado porque la popularización del tatuaje lo ha llevado a un nivel de aceptación y normalidad que facilita muchas cosas, peeeeeeeero! como siempre sucede cuando algo deja de ser underground para convertirse en mainstream, muchas cosas se han quedado por el camino. Ha dejado de ser una cosa de freaks y perdidos, de gente curiosa que venía con ideas curiosas que tú tenías que resolver y convertir en algo molón. Ahora hay clientes que saben de tatu (algunos hasta saben mas que yo), conocen bien los estilos, conocen la historia, lo saben todo y quieren su tatu perfecto. Los chavales que empiezan ahora no tienen que hacer aprendizajes porque tienen youtube y maquinas chinas en amazon, no han de soldar agujas ni tratar de dilucidar los misterios que rodean el ritual porque tienen toda la info al alcance de la mano y en tres meses tatúan mejor del lo que tatuaba yo cuando llevaba cinco años (¡algunos en tres meses tatúan mejor que yo ahora!). Y no digo que esté mal (miento, el anarcoprimitivista que llevo dentro llora cada noche y sueña con un mundo sin internet), la vida es así, evolución lo llaman, hay que aceptarlo. Aun así, sé, porque lo recuerdo, que antes tenía un encanto que ya no tiene. que antes mucha gente arriesgaba mas. La posibilidad de lo horrible-pero-guapo era mas común. Ahora la mayoría de la gente no arriesga, quieren tatuajes bonitos, bien ejecutados, reconocibles, que sus vecinos elogien y envidien, tatuajes socialmente aceptados, cuyo valor cualitativo sea tal que la mayoría de garrulos no puedan hacer otra cosa que tildarlos de “OBRA DE ARTE” a pesar de ser fotos bajadas de google images y calcadas con un ipad. Del riesgo inconsciente (y casi obligado) de antes a la sosería extrema de ahora, todo un proceso!

Afortunadamente, el número de tatuados aumenta y, por lo tanto el número de freaks que se animan a tatuarse aumenta también (tímidamente) y así los retrasados del tatu como yo y mis compañeros podemos seguir trabajando.

Aprovecho para agradecer de todo corazón el espíritu aventurero que la mayoría de mis clientes han demostrado tener a lo largo de los años, es precisamente a vosotros a quien debo mucho de lo aprendido. En breve podréis encontrarnos en Eclipse Tattoo Barcelona, en pleno corazón del barrio de Gràcia!

Sergi Pons Codina

Escritor, tatuador e hijo de Parets del Vallés, donde vive y persiste. Ya de muy joven destaca por su amor por la tinta. Viajero incansable: Granollers, Poble Nou, Santa Coloma, Sant Andreu, Turín… En 2007, coincidiendo con el nacimiento de su primer hijo, da un giro a su vida y se concentra en la vida familiar. Lector voraz de las obras de Calders, Fante y Pedro Juan Gutiérrez, entre muchos otros, el año 2012 comienza a escribir, y no para.

¿Cuántos tatuajes llevas?
Pues no sé, unos treinta, “por ahi”

¿Cuál fue el primer tatuaje que te hiciste? ¿Cuándo? ¿Todavía te gusta?
Cuando tenía 17 años (hace más de veinte) me tatué una estelada con una bufanda del Barça y la inscripción “Red skin”. Sí, soy un puto visionario. Cuando la Guardia Civil haya metido en la mitad de la población catalana entre rejas, yo no tendré que esperar mucho para el fusilamiento. Seré de los primeros.

De todos los tatuajes que llevas, ¿Cuál es tu favorito? ¿Por qué?
No tengo un tatuaje preferido. Los amo a todos igual. Como a los hijos.

¿Cuál te trae mejores recuerdos? ¿Y peores?
A veces me he tatuado en estados de alcoholismo tan remarcables que, la verdad, no consigo recordar gran cosa del día.

¿Cuál es el tatuaje más chungo que llevas o el que menos te gusta? ¿Te avergüenzas de él?
Hombre, las telarañas de los codos son bastante “chusmeras”. También me hice una especie de espiral sin demasiado sentido en el antebrazo, que todavía estoy intentando entender …. No, no me avergüenzo de ser como soy. A veces dudo, pero me ha costado casi 40 años llegar hasta aquí, así que…

¿Te vas a seguir tatuando? ¿Por qué?
Hay días que me taparía todos los tatuajes. El tema es que antes nos tatuábamos para distinguirnos de los demás, como una expresión particular, y ahora el tatuaje se ha convertido en una fuente de asimilación. Hemos sido tragados por la vertiente comercial del tema, y ​​la putada es que no hay nada que hacer. Supongo que algo me haré en el futuro, pero cada vez me da más pereza.

¿Qué sentido tienen los tatuajes para ti hoy en día, en que el hecho de llevarlos está un poco más normalizado?
Tampoco es que les dé demasiada importancia a los tatuajes. Hombre, explican bastante la historia de uno mismo, y les tengo cierto “cariño”, pero no dejan de ser dibujos; unos acompañantes con forma de tinta que te recuerdan con insistencia todo lo que habías creído/querido ser.

 


Uri Amat (Barcelona, 1973)

ull_URILleva pisando estos campos del Señor desde hace más de 40 años. Su larga “militancia” en el underground empieza en su pre-adolescencia, cuando empieza a editar fanzines con su hermano mayor bajo los nombres más estrafalarios: Rowed Out!, Hangover y La Escuela Moderna son algunos de ellos. También ha estado implicado en otras publicaciones en las que, incomprensiblemente, le han dejado colaborar: la revista de tendencias AB, el fanzine Absolut de BCore y su posterior encarnación digital o el blog Gent Normal, entre otros. Nunca le han pagado ni un céntimo por ninguno de sus artículos o entrevistas. Pero como decimos en catalán: “ací caic, allà m’alço”. Actualmente se dedica, cuando sus retoños se lo permiten, a ir a trabajar en bicicleta, visitar bibliotecas y beber en bares de viejos. Éstas (bicis, bares y bibliotecas) son las tres “B” básicas de la ciudad utópica fourierista en la que ingenuamente cree vivir hoy en día, mientras a su alrededor todo se derrumba.

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