Description
Después de ocho años sin publicar un álbum, Basement regresaron con WIRED, un disco que evita deliberadamente la nostalgia y demuestra que la banda británica sigue buscando nuevas formas de expandir su sonido. En lugar de intentar repetir la fórmula de clásicos como Colourmeinkindness, el grupo apuesta por un enfoque más arriesgado, donde el post-hardcore, el grunge, el rock alternativo y las texturas cercanas al indie conviven con naturalidad.
Desde el inicio con “Time Waster” y la explosión del tema titular, el álbum transmite una sensación de urgencia permanente. Las guitarras mantienen el peso emocional característico de Basement, pero aparecen acompañadas por una producción más experimental, ritmos inesperados y una mayor atención a la atmósfera. La banda conserva su identidad, aunque evita convertirse en una copia de sí misma.
Uno de los aspectos más interesantes de WIRED es su equilibrio entre agresividad y melodía. Canciones como “Pick Up The Pieces”, “Sever” o “Broken By Design” alternan momentos de tensión abrasiva con pasajes más introspectivos, generando un disco dinámico que nunca permanece demasiado tiempo en el mismo lugar. La voz de Andrew Fisher sigue siendo el centro emocional del proyecto, aunque aquí aparece tratada de forma más áspera y experimental que en trabajos anteriores. Musicalmente, el álbum suena más amplio que muchos de sus predecesores. Hay ecos del emo noventero, del rock alternativo británico y de la sensibilidad melódica que siempre ha acompañado al grupo, pero también una voluntad evidente de explorar nuevas texturas y romper expectativas. La producción de John Congleton potencia precisamente esa sensación de reinvención controlada.
La recepción entre los seguidores ha reflejado esa apuesta por el cambio. Mientras algunos celebran la evolución y consideran que la banda ha encontrado una nueva energía creativa, otros echan de menos el sonido más directo de sus primeros discos. Precisamente esa división demuestra que WIRED no es un regreso complaciente ni diseñado para satisfacer únicamente la nostalgia de sus seguidores históricos.
Escuchado en conjunto, WIRED funciona como un disco de reafirmación. No busca competir con el pasado ni replicar sus mayores éxitos, sino demostrar que Basement siguen siendo una banda inquieta y capaz de evolucionar. Quizá no tenga el impacto generacional de Colourmeinkindness, pero sí transmite algo igual de valioso: la sensación de un grupo que todavía tiene cosas que decir y que se resiste a vivir únicamente de su legado.





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