Frenopaticss: Cirera (pt. II) 21 junio, 2016 – Publicado en: BCBlog, Brighton 64, Harto de todo

Frenopaticss es un grupo insignificante, ¡pero qué grandes! Luego uno lo piensa y dice: “¡Qué grandes para lo poco que hicieron…!”. Porque no hicieron nada, en realidad. De hecho sus primeros meses de existencia se basaron en el no ser; era solo un nombre. Dame un nombre y moveré el universo… Eran carteles que anunciaban conciertos inexistentes, una entidad evanescente a la cual unos cuantos nos habíamos alistado, eso era básicamente Frenopaticss durante los primeros meses de vida.

Empezaron en la pensión de la madre del Bolo y la Pá. La Pá era la novia del Xavi Shock y allí hubo un primer contacto, en el lavabo concretamente. Yo no estaba, pero la cosa debía ser absolutamente infame, lo cual también tendría su encanto escucharlo, porque evidentemente los que lo intentaron no tenían pajolera idea de nada que tuviera que ver con la música. Es más, ni siquiera tenían una cultura musical amplia. Frenopaticss era un poco como la marca del grupo, pero no musical, sino del grupo de gente que lo formaba. Unos seis meses más tarde recuerdo una visita al local de ensayo de los Resorte donde el Bolo se sentó por primera vez en una batería. Él ya había estado tocando con cacerolas. De hecho se sabía el primer disco de los Damned a la batería al derecho y al revés, es uno de los pocos mitos y leyendas que puedo testificar que son auténticos. Además le hacíamos exámenes, pero no variando el orden de la canción; te estoy hablando de tocar la propia canción del revés. Le decías “la segunda de la cara B” y cogía las cacerolas y la tocaba. Pues la primera vez que se sentó en una batería fue allí y fue bastante sorprendente. No era más que un puncha puncha, pero ya tenía su gracia.

El ambiente era más la diversión. Nuestra manera de ser creativos era estar allí como estábamos y haciendo lo que estábamos haciendo, y no necesariamente con la música.

Frenopaticss_1Fotocopia de una de las fotos originales con Boliche, Pá, Xavi Shock, Macima y Boliche (Archivo Yuju)

Un día llegó la Pá y nos comentó que su hermano mayor tenía un local, que podíamos ir allí a ensayar y que nos dejarían su equipo. Tenían un equipo más o menos decente pero muy poco punk. Recuerdo que la guitarra que tenían era una Ibanez, que ya por estética… Pero bueno, había visto cosas peores, así que estuvimos ensayando. Por aquel entonces el Bolo ya se soltaba medianamente, no sé si por ciencia infusa o porque los meses de práctica con las cacerolas dieron para mucho. De los cuatro que formábamos la banda sólo yo tenía cierta noción de música, de tocar la guitarra, así que empezamos a ensayar y nadie podía componer excepto yo, si se le puede llamar a eso componer. Empezamos a tocar con los criterios que yo podía tener, que podían ir de los Pistols a Gang of Four y entremedio Magazine. Ángel hacía las letras, yo componía y mientras tanto empezaron a llegar cosas de sonido más contundente, desde los Dead Kennedys o Crass hasta Discharge.

En ese periodo chaparon el Abracadabra y fuimos a parar al Texas. Es ahí donde aparece gente como el Panko, el Dimony, el Strong y otros. El Panko tenía pelas y viajaba bastante. Un día volvió de Londres con los típicos pantalones de tela escocesa y con un montón de singles nuevos. Lo primero que hicimos fue pincharlos en el Texas, donde nos hicimos con el control de la música. El Texas nos lo habíamos hecho nuestro. De puticlub habían pasado a regentarlo un gallego yonqui y traficante de heroína y su mujer, que era una tía francesa en plan Nico que también le daba al tema. Al tío lo entalegaron, así que su mujer se quedó sola al mando. Inconscientemente creo que le ayudamos a levantar el bar. Creamos una movida y la gente que bajaba al centro para darse un paseo por Las Ramblas muchas veces pasaba por el Texas porque era un sitio donde podías ver gente rara y donde la música era diferente: Damned, Gang of Four, Rezillos… Era el Panko el que iba abasteciendo el tocadiscos con las nuevas tendencias calentitas que llegaban de Inglaterra.

Frenopaticss siempre creó revuelo, ya que teníamos una horda de fans cansados de ir a conciertos que no existían. Como consecuencia de eso hubo un par de conciertos reales como mínimo.

Otra vía de entrada de música fue a través del Mario y la Magda de los Xeerox. Ellos tenían singles de Charge, Epileptics y Chron Gen que también influyeron de algún modo a la hora de componer los temas de Frenopaticss.

Nuestra grabación está datada en el ‘81, ya que ese mismo año Ángel tuvo que largarse a la mili y el grupo se acabó. Lo curioso es lo duro que suena para el año en que estábamos, ya que, por ejemplo, el toque más hardcore de los Resorte llega un año más tarde. En el ‘81 los Resorte, que eran un grupo infinitamente mejor que nosotros musicalmente y en criterio, aún arrastraban ese toque pop de las primeras generaciones punk que nosotros no teníamos.

Sin saberlo, estábamos haciendo el hardcore más crudo que se había hecho en Barcelona hasta el momento, hasta tal punto que se formó una pelea tremenda con unos gitanos de la Barceloneta.

Frenopaticss siempre creó revuelo, ya que teníamos una horda de fans cansados de ir a conciertos que no existían. Como consecuencia de eso hubo un par de conciertos reales como mínimo, uno en el Mylady, donde tocamos solamente un tema, y otro en la Barceloneta, en plena calle. Habían tocado los Brighton 64 y nos dejaron sus instrumentos. Para nosotros era terrible ver al Xavi Shock con un bajo Fender azul brillante con el puntazo mod en medio. A esto me refería cuando decía que había visto cosas peores. No fue un concierto como tal. Estábamos allí pero no estábamos en cartel, aunque al final acabamos tocando. Con nosotros se subió Macima, que cogió otra guitarra, y más que temas fue una masa sonora. Aquello duró entre cinco y ocho minutos. Recuerdo a Manel de los Clinic Humanoids en primera fila con los ojos totalmente fuera de sus órbitas. El tocamiento de batería fue un eterno redoble, el tocamiento de bajo un eterno retumbar de graves, la guitarra del Macima un eterno rasguear sin ton ni son, pero que al final tenía una contundencia brutal. Y yo como si estuviera matando un pollo, un rechinar de cuerdas superagudas y veloces. Sólo nos faltaba un cronómetro y una toalla para secarnos el sudor. Un concepto que… Sin saberlo, desde el puro inconsciente, estábamos haciendo el hardcore más crudo que se había hecho en Barcelona hasta el momento, hasta tal punto que se formó una pelea tremenda con unos gitanos de la Barceloneta de unos treinta años. Empezaron a repartir hostias, la gente corriendo… Rápidamente paramos de tocar. Estábamos conectados a una farola que petó. Al final nos respetaron. Dijeron: “estos dejadlos que son músicos”. Cogimos los instrumentos de los Brighton, que por aquel entonces estaban corriendo en dirección a no se sabe dónde, y nos largamos. Ese fue un concierto bastante mítico, quizás el concierto del que esté más orgulloso.

Archivo_yujuFormación seminal de Frenopaticcs con Pá, Xavi Shock, Macima y Boliche (Archivo Yuju)

Al final no sé cómo surgió la oportunidad de grabar una demo en el local del hermano del Bolo con el equipo de su grupo. Hicimos una tanda de nueve temas: siete que ya teníamos acabados con letra y un par que aún no la tenían. Hicimos varias pruebas para intentar regular un poco el sonido para la captación del material y una de esas tandas quedó registrada en un casete. Esa cinta quedó en mi poder. Entonces hicimos otra tanda para grabar una segunda cinta. El alcohol no había corrido demasiado, así que aún no desbarramos totalmente. Ésa en cambio salió más rápida, supongo que por el rodaje de ir dando tandas, y se la quedó Ángel. Creo que hicimos un descanso y atacamos una tercera vez, esta vez bastante más caótica debido al descanso (porque en una sesión de grabación en un local y en esas condiciones pocas cosas cansan más que un descanso), y se la quedó Xavi. Creo recordar que durante esa tercera toma o durante el descanso ya había llegado más gente al local. Y claro, la cosa lúdica y festiva derivó en muy pocas ganas de hacer nada y nos dedicamos a coger los instrumentos y a empezar a hacer el caníbal, que es lo que solíamos hacer. Pero claro, teníamos que darle también una cinta a ese niño prodigio que estaba subido en una tarima de unos dos metros que estaba al fondo del local y en la que parecía que hubiera un pulpo golpeando la batería.

Ángel, un poco en su condición de juglar del punk, reforzaba el poder de la letra haciendo casi básico el escucharla, no digo el entenderla.

Como a la hora de ensayar faltaba un director musical con su batuta, el equivalente al director eran las miradas que nos cruzábamos Boliche y yo para cuadrar las paradas y para acelerar, y de vez en cuando Ángel para que clavara las sílabas y pudiera introducir el mayor número de palabras en el mínimo tiempo. El hardcore aporta músculo, técnica, y nosotros no éramos conscientes de estar haciendo hardcore. Prevalecía más el espíritu de cantar vomitando que el de vocalizar bien. Ángel en sus bandas posteriores, un poco en su condición de juglar del punk, reforzaba el poder de la letra haciendo casi básico el escucharla, no digo el entenderla. Por otro lado Xavi Shock empezaba mirándonos, pero a los tres segundos cualquier otro punto de visión era mejor. Se dedicaba a intentar seguir un ritmo tribal para el que el sitio en el cual el traste era pisado por el dedo era lo de menos. El caso era pisarlo y ejercer de motor, una especie de postproducción in situ que diera graves. Él, bajo esa norma moral de ‘no importa si me equivoco’, no se esforzaba nada; ya no seguía a los directores.

La disposición, en un local enorme, era una escena bastante curiosa… Al final, antes de atacar una cuarta sesión, nos dedicamos a las improvisaciones, que eran temas que teníamos para divertirnos, versiones deformadas, una especie de punk jam con concepto de jazz improvisado aplicado al rudimento más básico y simple del mundo donde Ángel convertía al suajili cualquier letra de la versión que estábamos haciendo o simplemente bramaba o se dedicaba a hacer gorgojos. Finalmente hicimos una cuarta completamente desquiciados y sin fondo físico y esa cinta fue a parar al Bolo.

Hubo algún otro episodio un poco más siniestro, pero por lo general esa carga de humor que tienen los inicios del punk, de herir con humor, ese espíritu, sin ser del todo conscientes lo heredamos nosotros.

Recuerdo que hubo disturbios cuando se estrenó la peli de los Pistols en el cine Novedades. Al Xavi Shock no se le ocurrió nada más que subirse a la tarima de la pantalla y ponerse a mear. Varios le siguieron y se pusieron a bailar como una especie de claqué proyectando su sombra en la pantalla. Total, que se montó un buen poti poti en el cine y al día siguiente esos altercados aparecieron en algún diario. No sé por qué extraños motivos de intuición comercial un poco nefasta los del cine colocaron esos recortes de prensa junto con las fotos expuestas de la película para llamar la atención. Yo fui a verla un par de veces, pero mucha gente fue alguna más, con lo que la fiesta se alargó. Luego hubo un reestreno bastante inmediato en el Spring y allí también se lió gorda.

Hubo algún otro episodio un poco más siniestro, pero por lo general esa carga de humor que tienen los inicios del punk, de herir con humor, ese espíritu, sin ser del todo conscientes lo heredamos nosotros. Nosotros en aquella época lo que queríamos era ser fieros, pero de algún modo había un componente humorístico en nuestros actos bastante interesante. Por ejemplo, un día estábamos descansando en nuestro hogar, Barcelona, y llegamos unos cuarenta punks a la Plaza del Pi, donde había una farmacia que hacía esquina y tenía dos puertas. Recuerdo que a modo de juego provocativo nos dio por entrar a los cuarenta en fila india por una puerta y salir por la otra. Era una farmacia muy frecuentada y siempre estaba a tope. La gente no entendía nada. O plantarnos en el Corte Inglés en fila india y a un cierto paso militar no muy rápido, pegarnos un paseo por diferentes secciones y quitarle los bikinis a las maniquíes. Los de seguridad ya nos conocían y se limitaban a seguirnos. Sabían que no hacíamos nada, sino que simplemente toqueteábamos alguna cosa y preferían eso que montar un pollo gordo en la tienda.

Entrábamos en un grupo de diez o quince  y pegábamos un berrido atronador que, amplificado por la maravillosa construcción del edificio, sumía a los fieles en un terror instantáneo.

Entrábamos en la iglesia del Pi cuando había misa y los fieles ya estaban distribuidos y en silencio. Normalmente hay una pequeña entrada con una especie de recibidor y luego desde ahí tienes acceso a un par de puertas que distribuyen a la gente a ambos lados de la iglesia. Entrábamos un grupo de diez o quince por la derecha y otro de diez o quince por la izquierda y pegábamos un berrido atronador que, amplificado por la maravillosa construcción del edificio, sumía a los fieles en un terror instantáneo.

Eso inspiró un tema que se llamaba Suma teológica, que era un trozo de la Suma Teológica de Santo Tomás en latín, y lo hacíamos a capela como si fuera canto gregoriano pero con berridos punks.

Teníamos ese punto inesperado que ni los mafiosos de Las Ramblas ni los camellos o negratas que pasaban jaco hubieran imaginado jamás. Era una manera de transgredir socialmente con una pizca de humor. Un día, volviendo de Figueras en tren, después de haber estado en una discoteca en la que por su cercanía con Francia ya estaban pinchando bastante punk, entramos en un vagón semivacío. Entre la gente que lo ocupaba había tres monjas. Empezamos a sentarnos en los cuatro asientos que tenían delante e incluso en su asiento sobrante. En ningún momento les dijimos nada. Cualquier otra persona se hubiera levantado y hubiera cambiado de asiento, aunque sólo fuera por presión, pero las monjas tienen eso: primero la vergüenza y luego el que todos somos criaturas de Dios. Lo que no sospechaban es que en un entorno de diez metros a su redonda se iba a crear un humo profundamente embriagador, tenso, imparable. Nosotros seguimos hablando, como hablábamos siempre. Ni siquiera recuerdo haber utilizado tacos o decir algo en contra de la religión. Lo que sí recuerdo bastante bien es la cara que ponían aquellas tres señoras.

Frenopaticss_3Una de las pocas fotografías que se conservan de Frenopaticss con Boliche, Xavi Shock, Cirera y Ángel (Archivo Boliche)

Drogas

Había una farmacia muy mítica en el Hospital Clínico que era la panacea. Falsificábamos recetas con letraset para conseguir anfetaminas, que básicamente era lo que consumíamos por aquel entonces. Curiosamente los que veníamos de Maragall tendíamos también bastante a la experimentación. Nos gustaban los tripis, la absenta, puntos un poco lisérgicos combinados con fines de semana anfetamínicos. Hay un momento, después de grabar la maqueta, en que desaparezco del mapa. Cuando vuelvo a entrar, la escena subsiguiente, más afín al hardcore, ya está montada. Ya funcionaban bastante grupos como Subterranean o GRB y ya se habían ocupado las primeras casas.

Cuando me reincorporo me encuentro con que hay una especie de drogocracia dedicada al uso y abuso del speed que curiosamente coincide con la costumbre de pasar los fines de semana íntegros en el local, con la gente de fiesta. Anteriormente las drogas las usábamos para salir de fiesta los fines de semana, no para encerrarnos en el local para hacer música.

Con el paso de los años han sido muchos los que han ido cayendo, pero en aquel momento fue duro. Xavi fue un héroe. ¡Maldito héroe…!

Yo, ya después de la época de Frenopaticss, la anfeta la asimilé para los estudios. La utilizaba para estudiar, leer, profundizar en temas, y más tarde seguí usando esporádicamente el speed también para esas labores.

Sobre la muerte de Xavi Shock hay muchas habladurías. Mucha gente comenta que murió a consecuencia de la heroína porque durante esa época empezó a salir con una tía que hacía ballet y le daba al jaco, pero la versión oficial, la de la familia, es que semanas antes había tenido un accidente de moto y que le dio una embolia debido a un coágulo producido por el golpe y la inflamación. No me he parado nunca a pensarlo, pero no sé si fue el primer muerto del punk español. Seguramente en Madrid hubiera algún otro antes. Con el paso de los años han sido muchos los que han ido cayendo, pero en aquel momento fue duro. Fue un héroe. ¡Maldito héroe…!

Algo que influyó al punk fue que estábamos en España. La tradición del alcohol y la cultura de fumar. La gamberrada tiene un toque humorístico, lisérgico, surrealista, tamizado por un uso del hachís importante.

Con la gente de Madrid (Alaska, Parálisis Permanente…) existía una relación amor-odio. A veces se dejaban ver por Barcelona o nosotros visitábamos Madrid, pero no les gustaba demasiado nuestro rollo callejero y de movernos por El Chino. Se relacionaban más con los Xeerox, que ya tenían otro estatus.

Algo que influyó al punk fue que estábamos en España. La tradición del alcohol y la cultura de fumar. La gamberrada tiene un toque humorístico, lisérgico, surrealista, tamizado por un uso del hachís importante. Por ejemplo, los ingleses tienen un sentido del humor destructivo heredero de esa tradición moral inglesa: Si quieres ser virtuoso bebe, porque si bebes anularás el sexo y la inteligencia, que son las dos cosas con las que más se peca. Así que cuando se bebían cinco litros de cerveza y fumaban hachís se quedaban tumbados. Otra cosa es ir muy fumado y beberte una Voll Damm, que te refresca. Lo peor es ir muy bebido y fumarse un porro. Por eso los ingleses no extraen de esa droga toda la capacidad metafórica que tiene. Aquí se producía una combinación bastante curiosa que surgía de la chispa del surrealismo andaluz (no por ser andaluz, sino por haber sido heredado de la tradición mora de fumar hachís, una tradición muy apegada al flamenco, al rollo elitista) metida en la mente de unos jóvenes con un espíritu y unos ideales de hacer cosas de otro mundo. En vez de hacer lo que harían los ingleses metiéndose en el Cortes Inglés, destrozándolo todo y dejándolo lleno de sangre (propia, posiblemente) nos dedicábamos simplemente a quitarle los bikinis a los maniquíes.

Fotografía de portada: Un recorte de revista. Boliche, Xavi Shock, Ángel y Cirera (Archivo Yuju)

Extraído de Harto de todo: Historia oral del punk en la ciudad de Barcelona 1979-1987 de VV. AA. (BCore, 2011)

 


Habla Luís Cerezo, nacido en 1963 (Barrio de Maragall)

Al igual que Attak, Frenopaticss fueron una banda de punk en mayúsculas con todas sus consecuencias. Supieron crear a su alrededor una aureola de leyenda con una actividad mínima. El carácter malcarado y macarra de su entorno se convirtió en su tarjeta de visita y sus actuaciones fueron sinónimo de campo de batalla.

 

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