HHH: Koki 4 julio, 2016 – Publicado en: BCBlog, Harto de todo, HHH

Raíces

Nuestro vínculo con Barcelona fue, aparte de Àlex, el Goffie (Marc Viaplana). Le conocimos en el concierto de BGK en Transformadors y a través de él contactamos también con Ferran de Anti/Dogmatikss.

Nosotros éramos de Banyoles, pero Àlex vivía en Horta, en Barcelona. Su padre era repartidor de productos farmacéuticos y era un obseso del bricolaje, así que compró una pequeña casa en Banyoles para poder picar madera y fabricar cosas. Estaba relativamente cerca de la nuestra y nos encontrábamos constantemente en el centro cívico del pueblo. Tuvimos la suerte de que en Banyoles existiera un grupo punk que se llamaba Dandies, los que más tarde serían Kitsch. De verles tocar cada seis meses en la plaza Mayor para 25 personas nos empezó a entrar la vena punkera. Además teníamos una entrada de información privilegiada: el contacto con la gran ciudad, que era Àlex. Cada fin de semana nos traía cosas nuevas. Recuerdo que le dábamos dinero y le decíamos: “Trae todo lo que encuentres”. Un fin de semana traía Discharge, otro Exploited… La mayoría de los discos los compraba en Pan y Música, pero también nos traía fanzines que había comprado en Informe.

Había un cura (le llamábamos Mossèn Verdura) que era un manitas de la electrónica. La gente le llevaba los tocadiscos y él les quitaba la aguja e instalaba una conexión jack como entrada. Conectabas la guitarra al jack, ponías el tocadiscos a toda hostia y se convertía en un ampli.

Recuerdo que anteriormente, por imitación de haber visto tocar a otros, habíamos ido a Girona y nos habíamos comprado la típica guitarra cutre por 15.000 pesetas. La toqueteamos durante unos días y la volvimos a guardar en el armario, porque no sabíamos muy bien qué hacer con ella. Pero ya se sabe: el aburrimiento del pueblo te lleva una tarde a encerrarte en el sótano y a volver a sacarla del armario. Teníamos guitarra, sí, pero no teníamos amplificadores. Había un cura (le llamábamos Mossèn Verdura) que era un manitas de la electrónica. La gente le llevaba los tocadiscos y él les quitaba la aguja e instalaba una conexión jack como entrada. Conectabas la guitarra al jack, ponías el tocadiscos a toda hostia y se convertía en un ampli. Ése fue nuestro primer ampli. Con los teléfonos de las antiguas cabinas de Telefónica fabricamos nuestros primeros micros. Antes eran muy fáciles de desmontar porque iban a rosca y podías desenroscar los auriculares fácilmente. Sonaba lo más agudo que hayas podido oír en tu vida. La batería era lo más fácil de conseguir. Lo de los botes de Colón es un poco un mito… Lo que mejor sonaba era una caja metálica tipo galletas de Andorra y luego un bote de pintura de plástico de unos cuantos litros. Entre esos dos elementos se creaba mucho contraste. Luego me ponía una pandereta atada a la pierna a modo de charles. Y así empezamos en el sótano haciendo versiones de punk inglés. Luego, con el tiempo, vas cambiándole la letra a la canción y finalmente acabas grabando tu primera canción sobre Jack el Destripador con un radiocasete.

HHH_3Unos jovencísimos HHH: Koki, Àlex y Marc. (Archivo Koki)

A través de los fanzines que comprábamos en Informe leímos un artículo (creo que era en el NDF) sobre Frenopaticss. Allí, como contacto, salía la dirección del Boliche, así que Àlex un día que estaba en Barcelona llamó a su puerta, apareció su madre y así se conocieron. Hablaron y luego nos fuimos encontrando con él en diferentes conciertos. Por esa época el Bolo nos grababa muchas cintas. No sé cómo en aquella época podía tener EPs de grupos de Finlandia y de otros puntos de Europa. Tenía un montón de contactos con gente de todo el mundo e intercambiaban mucho material. Algo que ahora sería tan sencillo como un golpe de Emule nos había dejado de piedra en una época en la que no existía Internet ni el correo electrónico. Nos parecía fascinante.

Estos encuentros de Àlex con el Bolo debieron hacerse habituales. Recuerdo una anécdota de un día que llegó Àlex y me dijo: “Hoy he gana do al Bolo en un concurso que nos hemos inventado. Escoges letras del abecedario (A, B, C, etcétera) y tienes que decir un par de grupos punk con cada una. A: Anti-Pasti; B: Buzzcocks; C: The Clash…”. Supongo que no debía llegar a casa del Bolo y ponerse a jugar a eso directamente, así que deduzco que debieron verse en diversas ocasiones para acabar aburriéndose de esa manera. Para mí, hay un detalle muy importante de esos encuentros de Àlex con el Boliche que posiblemente ninguno de los dos recuerden, que es cuando Àlex le lleva una cinta nuestra grabada en el local de ensayo con nuestro tema Jack el Destripador y Boliche le comenta: “¿Por qué no os lo tomáis más en serio e intentáis grabar algo más o tocar en directo?”. Para mí hay un antes y un después de ese día, recuerdo perfectamente ese momento. Hasta entonces no nos habíamos planteado nunca tocar en directo. No es que al día siguiente empezáramos a grabar, pero a raíz de ese comentario dejamos de tocar temas de otros grupos y empezamos a hacer un listado de repertorio propio.

HHH_5HHH con su primera disposición: Àlex a la voz, Marc a la guitarra y Koki a la batería.

A través del contacto que tuvimos con Marc Viaplana en el concierto de BGK salió la oportunidad de tocar con Frites Modern en el casal del Guinardó. Recuerdo que el Boliche se sentó cerca de la batería, grabadora en mano, y registró el concierto. Era curioso, porque el Àlex le debía haber pasado alguna cinta de algún ensayo y se sabía algún tema. Lo recuerdo haciendo coros (“¡Disparos, disparos del poder…!”) con la grabadora en la mano.

Un par de meses más tarde le preguntamos a Marc y a Ferran dónde podríamos grabar unos temas y nos recomendaron los estudios Maratón. Recuerdo que les dijimos: “No tenemos bajo. ¿Cómo lo veis?”. El Marc nos dejó una Gibson y un amplificador. Le quitamos con su permiso cuatro cuerdas a la guitarra porque en esa época sólo tocábamos con dos, y yo creo que una de las cosas que salva aquella grabación es el sonido de la guitarra. No teníamos ni idea de cómo funcionaba un estudio y fueron Ferran y Joni quienes estuvieron pendientes de todo. Para mí la primera grabación fue muy especial. La ayuda que nos prestaron estas personas, que casi no conocíamos y que estuvieron todo el día allí controlando que nos nos manipulasen nada de la grabación, me pareció increíble. Recuerdo que cuando llegó el momento de hacer coros se apuntaron todos. De hecho, en los coros de “¡disparos, disparos del poder!”, el que chilla más es el Joni Destruye.

Intercambiábamos fanzines con gente de todo el mundo, con gente de Finlandia que te enviaba un fanzine donde no entendías nada, pero podías pillar tres o cuatro direcciones más de contacto.

Recuerdo una época en que Àlex nos traía muchos fanzines. Nos dedicábamos a escribir a todos los contactos que encontrábamos. De esa manera la gente nos iba enviando grabaciones, fanzines, etcétera. Y nosotros hacíamos lo mismo con el Lecturas, que era nuestro fanzine y nuestra demo. Una vez trajo un LP recopilatorio que había editado el Maximum rock’n’roll y creo que escribimos a todos los grupos que salían en el disco, ya que la mayoría de los contactos aparecían en la contraportada. Nuestro fanzine lo vendíamos en Discos Castelló y en Informe. Les dejábamos diez copias y nos hacía una ilusión tremenda cuando se vendía alguno. Era curioso, porque intercambiábamos fanzines con gente de todo el mundo, con gente de Finlandia que te enviaba un fanzine donde no entendías nada, pero podías pillar tres o cuatro direcciones más de contacto.

HHH_6HHH en directo sin bajo. (Archivo Koki)

Llegaban un montón de cartas y paquetes de todas partes a casa de mis padres y el cartero no podía pasarlas por debajo de la puerta. Alguna vez nos había comentado: “¡Hey, compraros un apartado de correos!”. Muchas veces el tío llegaba a casa exhausto, cargado con siete u ocho paquetes, y casi no podía con ellos.

Cuando grabamos nuestra maqueta, Ferran con Anti/Dogmatikss hacía muy poquito que acababa de editar el Rompan Filas, así que fue él quien llevó el master y se encargó de hacernos las copias en Soniduplex. La maqueta original la hicimos con la típica etiqueta roja adhesiva enganchada en la cinta con los títulos, detalle que a nosotros nos parecía muy profesional en aquella época. No era un casete que pone Sony o TDK; parecía algo serio. En Barcelona vendimos algunas a través de Informe, pero la mayoría las intercambiábamos con otros grupos. Era una moneda de cambio: en vez de comprar la maqueta de otros grupos, nosotros enviábamos la nuestra y ellos nos enviaban la suya. Era otra manera de distribuir diferente y fue de la manera en la que se movió. Enviamos algunas a Madrid a Alberto de Penetración y algunas a Euskadi a través de Santi de Ruido de Rabia, pero muchas de ellas fueron a parar al extranjero.

HHH_1HHH con Àlex al bajo. (Archivo Koki)

Nuestro contacto con la escena de Barna, aparte de con Marc Viaplana, Ferran, Boliche y los conciertos que pudiéramos bajar a ver, era bastante circunstancial. Después de nuestra primera maqueta, cuando Àlex cogió el bajo y tocamos por primera vez en Banyoles, descubrimos una mini es cena y nos volvemos más caseros. Empezamos a tocar en la parte de atrás de bares de siete a ocho de la tarde o en las fiestas mayores del pueblo. De ahí arranca el título de nuestra siguiente grabación, nuestro single Intelectual punks. Alguien nos escribió diciendo: “No bajáis mucho a Barna. ¡No se os ve nunca de fiesta ni venís a los conciertos!”. Y es que nosotros teníamos una obsesión brutal por la música: Ni drogas ni mujeres, sólo música. Y siendo un grupo fragmentado a nivel logístico (dos personas de Banyoles que dependían un poco de otra de Barcelona), supongo que acabamos encerrándonos un poco en nuestro mundo. Nuestra fiesta era poder ensayar el fin de semana. No nos movíamos demasiado de Banyoles, no nos prodigábamos mucho. Ten en cuenta que en nueve años de actividad sólo hicimos 20 conciertos.

No las utilizaba, pero nos dimos cuenta de que al poner una sola cuerda en el bajo el mástil se acababa deformando, así que muchas veces ponía las cuatro y enganchaba las otras tres con cinta americana para que no molestaran.

Cuando empezamos con el grupo el Àlex sólo cantaba, no teníamos bajo. Más tarde lo pilló y vio que la única cuerda con la que lo tocaba y la voz no eran demasiado compatibles. Le costaba demasiado esfuerzo hacer las dos cosas. En el estudio no era ningún problema, pero en directo no lo pasaba demasiado bien. Si te fijas en alguna foto, se ve a Àlex con cuatro cuerdas en el bajo. No las utilizaba, pero nos dimos cuenta de que al poner una sola cuerda en el bajo el mástil se acababa deformando, así que muchas veces ponía las cuatro y enganchaba las otras tres con cinta americana para que no molestaran. Mi hermano, que hasta entonces siempre había tocado con dos cuerdas en la guitarra, pasó a tres: ¡la evolución! Así que empecé poco a poco a tocar la batería y a cantar. El tema del micro era un engorro, ya que muchas veces le picaba con la baqueta o no llegaba a darle, y aquí entró en juego la habilidad con el bricolaje del padre de Àlex. Cogió un cubo de plástico, desmontó el asa de hierro, le puso una barra de madera y en el centro de la barra puso una pieza de metal de las que se utilizan para asegurar las tuberías a la pared. Pasaba el micro por el puente asegurador de tuberías y de esa manera podía colgarme el micro y cantar mientras tocaba la batería. Era muy rudimentario, pero funcionaba.

HHH_2Artilugio de bricolaje, construido por el padre de Àlex, con el que Koki podía cantar y tocar la batería a a vez. (Archivo Koki)

La única vez que nos comportamos como un grupo de los que toca con otros grupos, gira y no sólo toca en el bar del pueblo fue durante una minigira por Euskadi, la única gira un poco seria que hicimos. Nuestro universo era el sótano, un sótano donde jodimos todo el vino del padre del Àlex. Nuestras sudadas en los ensayos hacían subir la temperatura y supongo que eso hizo que se picaran las cuatro joyas que tenía en la bodega envejeciendo.

Cuando descubrimos Bad Religion, formamos Rouse, y cuando empezó a entrar el metal hicimos Overthrow.

Tuvimos mucha suerte con la gente que conocimos, tanto con la gente local como con los contactos que hicimos a nivel internacional, ya que tuvimos el privilegio de editar un single con el sello alemán Dissonance. El hecho de estar aislados en Banyoles nos hacía muy influenciables. Cuando grabamos la demo Sin identidad dijimos: “Esto debe sonar muy trágico, Discharge con los filandeses Riistetyt”. Después de escuchar algo de DRI y hardcore americano grabamos el Intelectual punks.

Ya mucho más tarde, cuando descubrimos Bad Religion, formamos Rouse, y cuando empezó a entrar el metal hicimos Overthrow. Yo creo que esto es un problema serio de personalidad, y en cierta manera no sé si hicimos bien o no en diversificar nuestra música en diferentes bandas. Para nosotros los ensayos eran muy importantes. Si nos daba la vena metálica hacíamos canciones para Overthrow; si nos daba el tirón melódico hacíamos canciones para Rouse. No teníamos claro que un solo grupo pudiera abarcar tantas influencias.

Fotografía de portada: HHH con el lago de Banyoles al fondo. (Archivo Koki)

Extraído de Harto de todo: Historia oral del punk en la ciudad de Barcelona 1979-1987 de VV. AA. (BCore, 2011)

 


Habla Josep Coll, nacido en 1967 en Banyoles (Girona)

HHH significaron la aceleración a piñón, la simplicidad. Su bajo tenía una sola cuerda y su guitarra solo dos. Con un sonido crudo que bebía del punk más extremo que se practicaba en Europa (Noruega, Suecia, Finlandia, Holanda, Italia y Alemania) y Estados Unidos, consiguieron rápidamente meterse a la gente en el bolsillo gracias a su sinceridad y falta de pretenciosidad. Por ser, simplemente, tres chavales de provincia con ganas de hacer cosas.

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