Harto de todo: L’Odi Social pt. III (“Damned”) 26 abril, 2018 – Publicado en: BCBlog, Harto de todo

L’Odi Social fueron la voz del pueblo. Aunque su sonido se fue hardcorizando, nunca dejaron de lado sus letras de tinte punk. Su carácter popular nos ha dejado eslóganes perpetuos. Su conexión con la gente de a pie fue instantánea y fueron capaces de condensar ideas de alto octanaje político en frases como “Que pagui Pujol” o “Ataka a l‘estat que t’apuja les birres”

Raíces

Mis primeros contactos con el punk fueron a través de Puril. Éramos vecinos y nos veíamos diariamente en el barrio, con 15 ó 16 años. Él tenía amigos en Gelida que estaban ya bastante puestos en el tema y que iban a Londres y traían discos de los Pistols, de los Damned, etc., así que también me traía algunas cintas que le habían grabado y bajábamos juntos a Discos Castelló a comprar discos, chapas, etc. Más tarde empezamos a movernos en los conciertos de Último Resorte en el Garaje de Sant Ramon de L’Hospitalet. Era un garaje donde habían tocado Decibelios, Último Resorte, Attak, Disturbio… y ahí empezamos a tener los primeros contactos con los grupos. Los Último Resorte ensayaban en L’Hospitalet en unos locales que alquilaba el mismo tío que llevaba El Garaje. En los primeros conciertos punks conocimos a Boliche y empezamos a ir por su casa. Tenía la batería montada en su habitación. Él fue nuestra puerta de acceso a un montón de música y a un montón de gente. También íbamos mucho al Patata, el típico bar de barrio para abuelos donde se juntaba la peña a hacer unas birras. Tenían una jukebox con el God Save the Queen de los Pistols y Manolo de los Decibelios siempre estaba por allí jugando a cartas.

Cuando era punk yo llevaba una chupa cruzada y me pinté las letras de The Damned en la espalda con pincel y tinta blanca, así que la gente, como no sabía mi nombre, empezó a llamarme Damned. A Puril le puso el mote la madre del Bolo. La mujer quería decir ‘pueril’ porque decía que tenía cara de viejo, pero se equivocó, porque ‘pueril’ quiere decir infantil. Entonces Bolo ya empezó a chotearse y acabó llamándole Puril.

Damned en el gaztetxe de Andoain (Foto: Txisto/Archivo Gos)

L’Odi Social

En los conciertos de El Garaje de Sant Ramon contacté con Saina y Gos por primera vez. Ellos ya sabían que yo tocaba la guitarra. Iba casi cada día a currar a Vallcarca y bajaba en el metro de Lesseps, y ellos siempre estaban en unos futbolines que se llamaban Miky. Un día, al pasar por delante, me entraron: “Oye, ¿tú tocas la guitarra, no? Tenemos una banda que se llama L’Odi Social”. Llevaban unas chapas de L’Odi Social donde ponía “punk ilógico”. Yo les dije: “Yo no sé ni afinar la guitarra”, y ellos me dijeron: “Eso es lo de menos… ¿Quieres tocar?”.

Empezamos a quedar para ensayar en casa de Saina. Sus viejos tenían una tienda de comestibles y en la parte de arriba él tenía su habitación. Montábamos todo en una habitación pequeñísima para poder ensayar. Recuerdo que venían las señoras del barrio a comprar y le preguntaban a su madre: “¿Qué pasa ahí arriba?”. “Nada, mi hijo, que tiene un grupo…”. Y allí estábamos nosotros aporreando nuestros instrumentos.

Un día, al pasar por delante de unos futbolines que se llamaban Miky, me entraron Saina y Gos: “Oye, ¿tú tocas la guitarra, no? Tenemos una banda que se llama L’Odi Social”. Yo les dije: “Yo no sé ni afinar la guitarra”, y ellos me dijeron: “Eso es lo de menos… ¿Quieres tocar?”

En la casa de mis colegas de Vallcarca también tenían instrumentos y habíamos ensayado alguna vez. Básicamente ensayábamos en casas. Más tarde tuvimos nuestro primer local de ensayo en Roquetes, cerca de las casas de los gitanos. Siempre aporreaban la ventana y nos pedían que tocáramos una rumbita. Ahí también ensayaron GRB y Napalm. Más tarde ensayamos en el centro con Shit S.A. y Anti/Dogmatikss, en el local de Las Moscas.

1986, L’Odi Social, Plaça Guineueta con el Punky del Kafe Volter haciendo coros (Foto: Xavier Mercadé)

Éramos tontos: grabábamos en estudios profesionales cosas que podrían haberse grabado tranquilamente con un cuatro pistas en el local de ensayo y que hubieran sonado mucho mejor. Éramos inexpertos y nos metíamos en el estudio con unos técnicos que no tenían ni idea de cómo grabar este tipo de música. Además grabábamos todo en un par de días, incluso las mezclas, porque no teníamos presupuesto. Creo que si aquellas grabaciones quedaron más o menos bien fue porque nosotros sabíamos sacarles algo de sonido a nuestros amplis. Nuestro single lo grabamos en Maratón. Un desastre de gente, no hacían nada. Menos mal que nosotros traíamos toda la adrenalina y la velocidad y eso quedó reflejado en las grabaciones.

Del punk al hardcore

En L’Odi Social empezamos todos con las referencias inglesas como patrón. Pasamos de los Pistols, los Damned, los Buzzcocks, etc., a referencias americanas, y en esa misma época llegaron los MDC a Barcelona y arrasaron. Nos quedamos todos con la boca abierta. Yo creo que los MDC fueron un antes y un después en lo que era tocar rápido. A las dos o tres semanas todas las bandas que vimos ese concierto empezamos a acelerar nuestros temas y a tocar mucho más rápido. La gente de Piratas había traído anteriormente a los Peter and the Test Tube Babies y estaban de puta madre, pero los MDC eran otra cosa. Entre los MDC y los Dead Kennedys nos empezamos a interesar por las bandas americanas. Empezó a entrar Black Flag, Circle Jerks, DRI, Bad Religion de la primera época… Se juntó toda la actividad: Anti/Dogmatikss, algún que otro Maximum Rock and Roll que nos llegaba, el colectivo Fem d’Aquí de La Roca, etc.

L’Odi Social en el gaztetxe de Andoain. Todos al vuelo, incluso el Serra que iba de acompañante (Foto: Txisto/Archivo Gos)

Drogas

No teníamos ni un duro para comprar drogas, así que lo nuestro era mucho costo y un par de Xibecas. Eras joven y llevabas tanta adrenalina encima que no te hacía falta nada más. Cuando contactamos con los primeros punks como Xavi Shock y Panko todos iban puestos de jaco cada fin de semana. Recuerdo que Xavi me pidió en casa de un colega que le hiciera un torniquete para picarse, y yo le contesté qué pasaba. A mí me dan aprensión las agujas. Yo veía que estaban normales y de pronto empezaban a vomitar y me daba mucho asco. “¿Pero por qué coño se toman eso para estar vomitando?”. Le cogí mucha manía. Así que nosotros, que éramos jovencitos, acabamos pasando de ese rollo. Ni probarlo ni nada, no nos atraía.

Las letras contra la heroína eran porque estábamos todo el día juntos y queríamos denunciar algo que estaba destrozando a la gente y que tenía en ella un efecto contrario a lo que nosotros reivindicábamos en nuestras letras. Esa mierda les tenía apalancados

La moda era ir al Fantástico, comerse un ajo e ir por toda Barna dando vueltas y acabar donde fuese. Las letras contra la heroína eran porque estábamos todo el día juntos y queríamos denunciar algo que estaba destrozando a la gente y que tenía en ella un efecto contrario a lo que nosotros reivindicábamos en nuestras letras. Esa mierda les tenía apalancados.

Una comida durante su estancia en Mas Palou: Juanito, Gos, Damned, Saina, Poly y Puril (Foto: Archivo Gos)

Relaciones

No tuvimos tanta relación entre las bandas como hubiéramos deseado. Cada uno iba a su puta bola. Estaban los del centro, GRB y Subterranean Kids, que como ensayaban juntos tenían mucha relación. Nosotros estábamos aislados en el local de Vilamarí. La época en que estuvimos más conectados con la escena fue cuando bajamos al centro a ensayar al local de Las Moscas. El punto de reunión era el centro. Tampoco oías la música que estaban haciendo las otras bandas en ese momento. Las veías en directo y ya está, no nos llegaban cosas grabadas. Entre que el grupo grababa y que el disco veía la luz igual pasaban ocho meses, de manera que cuando salía ya no teníamos ni curiosidad por escucharlo. Nosotros íbamos a nuestro local, pero no visitábamos demasiado los locales de los demás. Cada uno hacía lo suyo con su estilo.

No oías la música que estaban haciendo las otras bandas en ese momento. Las veías en directo y ya está, no nos llegaban cosas grabadas. Entre que el grupo grababa y que el disco veía la luz igual pasaban ocho meses, de manera que cuando salía ya no teníamos ni curiosidad por escucharlo

En la época en que L’Odi no paró de tocar en Barcelona cada fin de semana nos pusimos casi de moda. Hablando con Boliche le decía que tenían que hacer lo mismo, que tenían que salir del local y tocar mucho más. Ellos aún pillaron el rollo, pero los GRB se quedaron muy apalancados en el local, no tocaban nunca. Parecía que estaban esperando el momento ideal para dar el gran concierto y al final acababan tocando en una mierda de sitio, con una mierda de sonido y con la gente de siempre, o sea que yo no sé para qué se dosificaban tanto. Ellos se lo miraban todo con lupa y creo que perdieron la oportunidad de hacer bastantes cosas.

Para la grabación del single nos ayudó la gente de La Roca. Lo fabricamos en Italia y los fue a buscar Poly con su novia en tren. El contacto fue a través del GDHC. Poly fue a una casa particular que tenía un taller e incluso le invitaron a comer. Luego se montó en el tren con todo el material que pudo y se volvió Barcelona. El resto nos lo enviaron.

Fotografía de portada: L’Odi en su local de ensayo con Damned (a la derecha) bromeando sobre como abrocharse la camisa al estilo Suicidal (Archivo Joni)

Extraído de Harto de todo: Historia oral del punk en la ciudad de Barcelona 1979-1987 de VV. AA. (BCore, 2011)


Al habla Fernando Pozas “Damned”. Nacido en 1963 en Begur, se traslada a Bcn con 10 años de edad. Barrio de La Sagrera

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