Harto de todo: GRB pt. I (Ángel) 15 febrero, 2018 – Publicado en: BCBlog, Entrevistas, Harto de todo

GRB fueron una gran cabeza pensante. Con un sonido rapidísimo y farragoso por la personalidad de sus dos guitarras fueron capaces de hacer autocrítica y levantar ampollas. Cogieron el punto de mira y lo giraron 180 grados: ya no se trataba de atacar a la policía y al estado, sino de hacerse preguntas a uno mismo. Es muy fácil criticar al prójimo, vamos a hacer auto análisis. GRB fueron la banda que instaló la introspección dentro del punk español.

Raíces

Cuando el punk empezó a pulular por el mundo yo tenía 14 ó 15 años. Por aquel entonces ya estaba escuchando el rock and roll que se podía encontrar en ese momento, fundamentalmente hard rock. No le tenía demasiada estima a lo sinfónico porque me aburría. Cuando oí por primera vez a los Pistols por la radio me quedé estupefacto. Conozco el punk de primera mano porque pertenece a mi tiempo. Aquella música y aquella actitud se correspondía con mi sentir de quince años. Esa música me resultaba el sonido del momento que estaba viviendo y su actitud expresaba perfectamente la actualidad, la adopté porque me tocó. A partir de ahí es una cadena. El punk no aparece porque sí. Estamos en el desencanto de lo que postulaban los hippies. Después de la Segunda Guerra Mundial nos las prometemos muy felices, hasta que descubrimos que no, que siguen mandando los que mandaban y que la corrupción sigue siendo enorme. El punk aparece diciendo “¡No!”. Es la gran negación. Se corresponde perfectamente con el sentir de aquel momento de grandes crisis europeas, y la juventud se rebela. A partir de ahí todo es casi una consecuencia.

Conozco el punk de primera mano porque pertenece a mi tiempo. Aquella música y aquella actitud se correspondía con mi sentir de quince años. Esa música me resultaba el sonido del momento que estaba viviendo y su actitud expresaba perfectamente la actualidad, la adopté porque me tocó

A mí ya me gustaba la música, y el punk venía a postular que tu también podías coger un instrumento y hacerla. Eso actualmente es algo absolutamente normal, pero en aquel momento no lo era. Los músicos eran grandes dinosaurios, los conciertos se celebraban en enormes estadios, etc. El punk venía a decirte “tú también puedes hacerlo”, cosa que luego ha sido contraproducente con el paso del tiempo, pero en su momento era lo que tocaba. Ponerte a hacer música era casi una consecuencia natural. Cuando empecé a escuchar punk ya sabía tocar un poco la guitarra, ya tenía relación con la música, y a medida que fui conociendo a gente afín en la ciudad, cuando iba por el centro y me encontraba bichos raros que iban vestidos como yo, acabar metido en un grupo era lo normal. El recuerdo que tengo de todo ello es muy natural. Es lo que me tocaba.

Ángel bebiéndose una Xibeca durante una grabación (Archivo Strong)

Frenopaticss

Frenopaticss es un mito por nuestra actitud, no tanto musicalmente, porque hicimos muy poca cosa. Nos creamos una fama por nuestro gamberrismo. Ahí empezamos elementos como Boliche y yo, fue nuestro bautizo de la forma más bestia y más cafre. Fue muy chulo, claro, nos lo pasamos muy bien. Éramos jóvenes de 17 años adrenalínicos, anfetamínicos y rebotados con el mundo. La gracia que tenía Frenopaticss era que con la actitud bastaba. Teníamos un local de mala muerte, quedábamos, montábamos la pajarraca en el local y luego allá donde fuéramos a tocar. Tocamos un par de veces o tres, teníamos muy pocos temas, pero nos habíamos ganado una reputación de bullas y de gente divertida muy interesante.

Frenopaticss era un nombre cualquiera. Era muy tierno y muy infantil. Éramos chavalitos de 16 años y teníamos las ganas y la decisión absoluta de coger los instrumentos y salir a liarla

Me acuerdo de que vino Interviú a hacer un artículo de lo más sensacionalista. Frenopaticss para la prensa no era un grupo musical, sino un conjunto de personajes. Primero había estado formado por gente que ni siquiera había llegado a tocar. Era la basquilla inicial, los primeros punkis que corríamos por la ciudad. Fue cuando entré en contacto con Pá y con Xavi Shock, que era el jefe. Éramos tan sólo un grupillo de gente que conocía a los Último Resorte. Frenopaticss era un nombre cualquiera. “Yo quiero cantar”, “yo escribo letras”, “yo toco el bajo”… Era muy tierno y muy infantil. Éramos chavalitos de 16 años y teníamos las ganas y la decisión absoluta de coger los instrumentos y salir a liarla.

Ángel y Strong en la Ratonera, el local de ensayo de GRB (Archivo Strong)

Del punk al hardcore

Frenopaticss fue muy adolescente. Nos tiramos unos años haciendo música, estando en la escena, pendientes de lo que salía, aprendiendo. La evolución del punk al hardcore la vivimos en nuestra propia carne. Me acordaré siempre del día en que llegó el primer LP de los Dead Kennedys al Texas, el bar donde nos reuníamos normalmente. Nos quedamos a cuadros. Pocas cosas puramente punks llegaban de América aparte de Ramones e Iggy Pop. Oír aquellas canciones, con aquella duración, fue una locura. Medio minuto y empieza otro tema. ¡¿Esto qué es?! Para mí hay un antes y un después musicalmente. Yo soy consciente de que el hardcore está ahí cuando oigo a los Bad Brains. Fue en el Fantástico, y era un temilla que estaba en una recopilación. Ya había oído a los Dead Kennedys y el punk acelerado de los Discharge, pero el hardcore no era sólo aceleración. Era algo más complejo, de ejecución y de mensaje. Cuando oí a los Bad Brains se me rompieron los esquemas. Aquella velocidad me parecía que, una vez más, concordaba con la sensación que yo tenía en ese momento. Además, aquellas composiciones eran totalmente diferentes.

Me acordaré siempre del día en que llegó el primer LP de los Dead Kennedys. Nos quedamos a cuadros. Oír aquellas canciones, con aquella duración, fue una locura. ¡¿Esto qué es?! Para mí hay un antes y un después musicalmente

Yo me fui a la mili. Xavi Shock también. Frenopaticss quedó disuelto. A la vuelta estuve una temporada tocando con Flash, un punki de primera generación, y formamos Klan Corrupto. Estuvimos unos cuantos meses ensayando y haciendo algunas canciones. Éramos diversión y descontrol al cien por cien. Yo hice la mili en Alicante, y sólo llegar busqué la escena punk de la ciudad y la encontré, así que estuve bien acompañado. Pero al mismo tiempo en el punk se estaba produciendo un proceso. En esos momentos, señores de cierta edad, entre 30 y 40 años, adoptan el punk para hacer viejas reivindicaciones de corrientes anarquistas. Aparecen los Crass y el punk empieza a ser reivindicativo y político. Los Dead Kennedys también tienen su papel en esto. Jello Biafra se presenta en Europa, coge todo el material que encuentra, se lo lleva para Estados Unidos, lo asimila y lo utiliza para crear sus nuevas canciones. El punk original es un “No” en genérico, y aquí el “No” apunta a puntos muy concretos: la Iglesia, los políticos, etc. Coincide con que nosotros empezamos a tener 20 años y empezamos a preocuparnos por más cosas, a mirar más aspectos de la realidad que nos rodea, así que adoptamos esa corriente.

GRB en su local de ensayo. Alberto, Yuju, Strong, Ángel, Marc petit, Eva y Juanito (Archivo Strong)

GRB

GRB es una consecuencia. Yo estaba haciendo una serie de letras para Klan Corrupto en plan divertido, pero también estaba haciendo otras, de otro orden, que no pegaban con ese grupo. Último Resorte se habían separado, y un día, delante del Fantástico, vino Juanito y me comentó que estaban intentando hacer una banda. Me dijo que estaban buscando un cantante. La formación era Juanito, Mike, Alberto y yo. Lo que me resultaba atractivo, aparte de hacer hardcore, era la posibilidad de hablar de otras cosas que no fueran las puramente punks. El “Soy” en esa época ya lo tenía escrito. Ya no me interesaba tanto el ‘otro’ como el ‘yo’ como parte del problema. Para mí era un orgullo que la gente de Último Resorte me viniera a buscar, me sentí muy halagado. Nos entendimos enseguida, todos teníamos dentro algo que expulsar. Actuamos con Impact en Transformadors. Sólo teníamos cuatro temas. En la maqueta de GRB ya se ve la mezcla de ese proceso: hablamos de políticos, de la guerra… Pero hay canciones como “Soy” que apuntan a nuevas directrices. Me empezaba a parecer todo muy repetitivo. “Sí, la guerra es una mierda, pero ya lo sabemos”. En la demo ya se empieza a ver que pasa algo extraño con los textos. Cuando Strong volvió de la mili vimos que una segunda guitarra nos iba a aportar frescura. No estaba previsto, pero fue lo natural. Se unió a GRB y la formación ya no se movió nunca más. Lo que sucedió es que como banda encajamos las piezas súper bien, nos entendimos a la primera y todos teníamos ganas de echar algo por la boca. Se produjo de manera natural: “Venga, vamos a ver qué nos sale de dentro”.

Cuando tuvimos un montón de temas decidimos grabar una maqueta e hicimos nuestra primera autoproducción, que en esos momentos tampoco era nada habitual. Nos rascamos los bolsillos, invertimos los cuatro duros que teníamos con 20 años y nos metimos ocho horas en un estudio para grabarla. Lo hicimos en unos estudios que estaban por la zona de Maragall, en Barcelona. GRB se convirtió en nuestra actividad diaria. Ensayábamos cada día, al principio en Llucmajor, en una casa que estaba medio abandonada. Fue durante unos meses, y más tarde nos movimos a Nou de la Rambla, a La Ratonera. Ensayábamos de lunes a domingo, 5 ó 6 horas mínimo. La salvajada que hicimos, meternos a grabar veinte temas en ocho horas, fue normal, porque lo llevábamos todo súper mascado. Hicimos cien copias con la portada fotocopiada, su bolsita, sus letras…

Con RGB lo que me resultaba atractivo, aparte de hacer hardcore, era la posibilidad de hablar de otras cosas que no fueran las puramente punks. Ya no me interesaba tanto el ‘otro’ como el ‘yo’ como parte del problema

Después se hicieron más. Los Crass habían puesto la pica en Flandes de “no pagues más de tanto por esta maqueta”, y nosotros seguimos su ejemplo. Aquello no se hacía por negocio. A base de vender cintas juntamos el dinero suficiente para grabar el single, o al menos eso intentamos. En este país, editar un disco era imposible si no pasabas por SGAE, la industria, etc. Ya llevábamos tiempo en la escena hardcore y poco a poco habíamos hecho varios contactos. Esto que ahora es la conexión global entonces era incipiente. Ese fenómeno de estar en contacto con el resto del mundo, en el hardcore se dio de una forma natural. Bandas de distintas partes del mundo empezaron, a través del correo convencional, a mandarse maquetas, etc. Los fanzines también tuvieron un papel importante en esas primeras conexiones. Se intercambiaban de un país a otro y se empezó a establecer una especie de red entre bandas y fanzineros. Nuestra maqueta la vendíamos por correo, en tiendas de coleguillas, en conciertos o a través de fanzines.

GRB bromeando delante de la parada del metro de Paral·lel, muy cerca de su local de ensayo. Ángel, Mike, Juanito, Alberto y Strong (Foto: Stigmata)

Strong ya estaba haciendo Drama del Horror y tenía una serie de contactos, así que empezamos a comunicarnos con gente de Italia, con la escena europea y la americana. Cuando nos planteamos sacar el single teníamos una relación muy sólida con la escena italiana. A través de los CCM [Chettah Chrome Motherfuckers], que habían estado tocando aquí y de quienes nos habíamos hecho amigos, contactamos con el GDHC [Gran Ducatto Hard Core]. Grabamos en Maratón, cogimos el máster y nos fuimos Strong y yo a Pisa, donde el GDHC tenía su cuartel general. También tenían el Victor Charlie, que era la sala mítica donde había tocado todo dios. Cogimos los cuatro duros que habíamos sacado con la venta de las maquetas, el máster y nos fuimos a Italia, pero vimos que no teníamos suficiente dinero para fabricar las mil copias que queríamos, así que hablamos con la gente del GDHC y nos dijeron que llamáramos a los demás y que se vinieran para Italia; que abrirían el Víctor Charlie y podríamos tocar para sacar algo más de pasta. Teníamos que estar dos semanas en Pisa y nos pegamos un mes y medio. Fue una historia fabulosa. Entre otras cosas tuvimos el honor de poder tocar en el Victor Charlie por donde habían pasado los Dead Kennedys y tantos otros. Tocamos, conseguimos el dinero que necesitábamos para planchar los singles y nos volvimos a casa. La hoja de las letras la dibujamos en casa de una gente italiana en Vilaggio Duemila, una zona de viviendas donde nos hospedamos. Los pasamos de estranquis metidos en las bolsas de viaje y silbando para pasar la frontera. Traíamos un disco absolutamente pirata, pero cumplió su función y lo distribuimos siguiendo los mismos canales que habíamos utilizado para las maquetas.

Esto que ahora es la conexión global entonces era incipiente. Ese fenómeno de estar en contacto con el resto del mundo, en el hardcore se dio de una forma natural. Bandas de distintas partes del mundo empezaron, a través del correo convencional, a mandarse maquetas, etc.

Seguimos ensayando, seguimos componiendo y fuimos ahorrando un poco de dinero ya con vistas a grabar el LP. Entre la maqueta y el single el salto es claro, tanto musicalmente como temáticamente. Nosotros siempre habíamos tenido muy claro que nos gustaba el hardcore, pero asumíamos la herencia musical que teníamos por ser de donde éramos. No nos asustaban determinados recursos melódicos, mezclábamos sin ningún tipo de pudor. Los patrones del hardcore americano nos traían sin cuidado, nosotros queríamos explicar lo que explicábamos y jugábamos con todo lo que nos apetecía. Si se denomina hardcore a lo que hacíamos con GRB es por su complejidad, su velocidad y sus afinidades temáticas. Por patrones americanos, en absoluto. Lo abominábamos, salvo Dead Kennedys, Bad Brains, el primer disco de Circle Jerks y cosas muy concretas. Nos parecía repetitivo hasta la saciedad. Una cosa son Dead Kennedys y luego todo lo demás. El hardcore rápidamente se convirtió en una cuestión de velocidad y así se ha quedado: “tupá-tupá-tupá-tupá”.

Ángel y Mike muertos de risa (Foto: Archivo Yuju)

El punk no había acabado de cuajar a nivel social y nosotros ya estábamos empezando a saltar a otra cosa. No nos gustaba nada, ni la uniformidad del punk en su momento, ni la del hardcore. Todo movimiento acaba siendo absorbido por la sociedad, es normal. Luego, una vez absorbido, te puedes sentir cómodo o no. Cuando empezó a instaurarse un uniforme punk nosotros ya nos lo habíamos quitado, y cuando empezó a instaurarse un uniforme hardcore no solo nos lo quitamos, sino que lo atacamos frontalmente: “¿Se están quejando ustedes de uniformes y son los primeros en uniformarse?”. GRB se volvió contra lo suyo, contra la gente que era su público, pero no en el mal sentido de la palabra. GRB pretendía que la gente, la escena, los que se suponía que criticaban a un sistema, miraran la parte de culpa que tenían en la situación de las cosas. GRB se metió dentro del abanico de las cosas a diseccionar, analizar, mirar, criticar al individuo, a uno mismo. Hay quien lo encajó mejor y hay quien lo encajó peor. Atacamos a los pacifistas porque no eran tales, atacamos a los punks porque no lo eran, atacamos a los hardcores porque tampoco. Eso nos creó nuestras amistades y nuestras enemistades, pero nos la traía bastante floja. Sencillamente nos parecía una crítica que era real. En el single ya se aprecia: “Cadena de odio” habla del odio en general, en el ser humano, no sobre “¡qué malos son aquellos, cuánto los odio!”; “Locura de juventud” habla del proceso del individuo cuando madura, ya estamos haciendo psicología. El single tiene un salto temático y melódico. Mucha gente flipó porque había melodía. ¿Por qué no? ¿Por qué no hacer una canción que se pueda tararear, que la pueda cantar cualquiera? El single es la pieza que explica el LP. Con el single entiendes que la cosa derivara en el LP. Nosotros, a pesar de crearnos enemistades, seguimos por ahí. Yo, por la parte que me toca como responsable de las letras, lo veía como una consecuencia, lo uno llevaba a lo otro. Hay una serie de cosas que me parecen mal, pero no son las únicas. Veo contradicciones en más sitios, las veo en mí, las veo en esos señores que me sacan una bandera para sustituirla por otra. A medida que me iba metiendo dentro del individuo salió el LP.

El punk no había acabado de cuajar a nivel social y nosotros ya estábamos empezando a saltar a otra cosa. No nos gustaba nada, ni la uniformidad del punk en su momento, ni la del hardcore. Todo movimiento acaba siendo absorbido por la sociedad

El LP también fue una autoproducción. Lo que pasa es que a la hora de grabar y planchar nos faltaba dinero. Nos lo dejó Trashmike, no podíamos ir a Italia otra vez por cuestiones logísticas. Lo planchamos con la licencia de Blau a cambio de que la maniobra del planchado nos saliera lo más económica posible. Simplemente nos dejaron su licencia.

Tocábamos mucho, pero en las condiciones más rocambolescas que un grupo se puede tirar a la cara. Recuerdo que una vez tocamos encima de una mesa de billar. A mí eso no se me olvidará nunca, tocábamos donde había ocasión. Después del LP intentamos movernos, ir a Zaragoza, a Euskadi…, pero logísticamente no nos lo podíamos permitir. Éramos señores con los bolsillos vacíos. No teníamos ni un puto duro, éramos unos tiraos de la vida, no teníamos ni furgoneta, y cualquier movimiento significaba un riesgo que no podíamos correr. Por aquel entonces se puso de moda lo de las giras. Parecía que si un grupo no se subía a una furgoneta y se iba a pasar hambre por las capitales de España o del mundo ya no molaba. A nosotros eso nos la traía floja, eso y todo lo que fueran las modas. Fuimos a Zaragoza porque se pudo y volvimos con las manos en los bolsillos, y nos fuimos a Pamplona porque se pudo y casi nos matamos a la vuelta, con lo cual lo poco que nos dieron nos lo gastamos en tiritas. La gente te proponía una gira de veinte conciertos en EEUU. Sí, y ¿en qué condiciones? Te dejan en la otra punta del mundo y ¿luego cómo vuelves? Yo no me voy tan lejos a ver qué pasa. Además no teníamos medios, no había unos mínimos de seguridad, y cuando hablo de seguridad quiero decir poder comer y poder volver. Nosotros éramos un poco más mayores y no lo veíamos tan claro, y menos aún no teniendo medios.

GRB en directo durante su actuación con Negazione (Archivo Yuju)

La ruptura de GRB se debió al paso del tiempo, a una suma de cosas. Si te soy sincero, han pasado veinte años y lo veo como una consecuencia. Llevábamos muchos años muy a piñón fijo en todos los terrenos. Se juntaron las circunstancias personales de cada uno del momento y el proyecto dejó de tener sentido. Yo me enteré por terceras voces de que nos habíamos separado un día cuando estaba jugando a futbolín… Nos habíamos quedado sin local y estábamos en un impasse. Al poco tiempo quedamos los cinco. Había un cierto desánimo y probablemente ya habíamos vomitado todo lo que teníamos que vomitar. No teníamos la sensación de deberle nada a nadie, y ahí quedó la cosa.

Relaciones

Con Subterranean Kids teníamos más relación porque estábamos puerta con puerta. Además, con Boliche nos conocíamos desde críos. A ese grupo de gente que nos juntábamos con 15 y 16 años se fue añadiendo una segunda generación. Cada uno tenía sus relaciones personales y más afinidad con unos que con otros, pero a nivel de grupo nosotros íbamos a nuestra puta bola. Nos metíamos en nuestro local y nos lo pasábamos de puta madre. De los 16 a los 30 me lo he pasado muy bien. Si coincidíamos en el espacio y en el tiempo con otras bandas, perfecto, pero nunca hemos competido contra nadie. ¿Para qué? ¿Qué necesidad había? A algunos les causábamos dentera por la temática de nuestras letras. Eso es habitual, en el momento en que te saltas los dogmas hay gente que te saca los dientes. Éramos conscientes y no nos preocupaba lo más mínimo. Vivíamos muy felices en nuestra burbuja.

A algunos les causábamos dentera por la temática de nuestras letras. Eso es habitual, en el momento en que te saltas los dogmas hay gente que te saca los dientes. Éramos conscientes y no nos preocupaba lo más mínimo. Vivíamos muy felices en nuestra burbuja

Cuando se dan bandas así es porque se establece una química entre los individuos que no se establece en otro sitio. Éramos un clan, íbamos juntos a todas partes, éramos una banda a todos los efectos. La relación era muy estrecha, y creo que esa complicidad se nota en la música. Nuestra implicación fue en cuerpo y alma. Nosotros vivíamos por y para GRB. Me acuerdo de un día, estando en casa a las doce de la mañana: suena el teléfono y Juanito, el bajista, me dice que los CCM se van a tocar a Bilbao, que tienen el material en nuestro local y que le han preguntado si nos vamos con ellos. Cogí un libro y 56 pesetas que llevaba en el bolsillo y me subí a la furgoneta. La vida era así. No había otra cosa, todo era por y para el grupo. Si no se produce esa química no hay banda.

1986, GRB en directo en la fiesta de Radio Pica en el Casal de Transformadors (Foto: Xavier Mercadé)

Drogas

Es uno de aquellos tópicos que son ciertos: ‘Sexo, drogas y rock and roll’. El hecho de estar metido en el mundo de la música y de la vida nocturna hace que lo vivas de la forma más descarnada.

La heroína afectó a nivel generacional no sólo en el mundo del rock. En el punk no creo que las drogas estuvieran más instaladas que en cualquier otra movida. Claro que corrían drogas, pero igual que siguen corriendo drogas de otro tipo hoy en día, en las escenas de ahora. En aquella época la que tocaba era la anfetamina en todas sus variantes, aparte del alcohol y otras. Las drogas se corresponden con los momentos: tenemos al hippy más contemplativo, la psicodelia y un tipo de droga; tenemos el punk, que es velocidad, y la anfetamina es omnipresente; tenemos el MDMA y la simbiosis, la conexión cósmica y el buen rollito, que es lo que toca ahora, la tolerancia. Para mí la droga tiene el mismo papel que ha tenido siempre a lo largo de la historia en cada época. Me parece lo más normal del mundo. Además, yo he profundizado bastante en el tema del ser humano y las drogas, y las hemos consumido siempre. He leído algunos estudios que llegan a postular que el hecho de que un simio tomara conciencia podía estar estimulado por las plantas que comía. Si le quitamos la carga demonizadora social que hay sobre ellas, las drogas han estado con el ser humano desde el principio de los tiempos. No les doy un papel más relevante ahora que el que han tenido siempre. ¡Tanto que nos vanagloriamos de la Grecia clásica…! ¡Todo eso no hubiera ido a ningún sitio sin lo que ingerían! ¡Esa percepción del cosmos!

Las drogas van unidas al proceso de creación del ser humano. Al vivirlo de primera mano, analizas los pros y los contras del consumo de drogas de una forma más cruda. Tiene sus contras, evidentemente, si abusas de ellas, pero como todo: si te comes cinco platos de fabada, probablemente explotas. Pero no creo que haya más contras hoy en día que en épocas anteriores. De hecho, creo que actualmente está más descontrolado el uso de esas sustancias. No les atribuyo un papel fuera de guión. La anfetamina (energía, fuerza y aguante) se corresponde con esa época.

Fotografía de portada: Ángel (Archivo Strong)

Extraído de Harto de todo: Historia oral del punk en la ciudad de Barcelona 1979-1987 de VV. AA. (BCore, 2011)


Al habla Ángel Fernández, nacido en 1962. Barrio de La Pau (Barcelona)

# Bad Brains, CCM, Circle Jerks, Crass, Dead Kennedys, Discharge, Drama del Horror, Frenopaticss, GDHC, GRB, Iggy Pop, Klan Corrupto, Ramones, Sex Pistols, Subterranean Kids, Último Resorte,