Gente que hace cosas #4: El Carlo (Runa – Proyecto Eclipse) 25 septiembre, 2018 – Publicado en: BCBlog, Entrevistas

En una presentación El Carlo (Carlo Pavía) dijo “soy tatuador, hago lustraciones y me pinto cuadritos cuando me sobra algo de tiempo”. Y es cierto, pero además estuvo detrás de una de las máscaras de Los Tiki Phantoms y es bajista y voz líder del power trío Runa. No sé si es un músico que hace cosas artísticas más allá de la música o un artista que también hace música; o lo que sería simplemente un artista o de esos que se animan y forman parte de esta “gente que hace cosas”.

Formas parte del Proyecto Eclipse, ¿nos cuentas algo de eso?

Proyecto Eclipse es una plataforma artística fundada a principios de 2016 por Rotor, David Tejero y yo. Los tres somos tatuadores y fue en ese contexto donde nos conocimos y donde nos hicimos amigos. Proyecto Eclipse se creó para dar salida a todo aquello que nos gustaba hacer que no tenía nada que ver con el tattoo, desde ahí hemos organizado expos, hemos puesto a la venta originales, prints, parches, camisetas, pins y hasta editamos el primer disco de Runa. Como el límite lo poniamos nosotros, decidimos abrir un estudio de tatuaje que sirviera también como base de operaciones y tienda fisica del proyecto. Así nació Eclipse Tattoo Barcelona a principios de 2018, un estudio en el corazón del barrio de Gràcia desde donde, además de tatuar, seguimos creando y compartiendo nuestra mierda con el mundo. Anana y Nacho Eterno trabajan ahora con nosotros aportando cada vez más riqueza a la fórmula.

El primer LP de Runa fue una edición limitada, con un diseño artesanal. Quizás sea un probable suicidio comercial, pero ¿echas de menos esa presentación en Rito Estacional, el segundo disco de Runa?

Todo en Runa es un suicidio comercial, de hecho no manejamos muy bien la palabra comercial, las cosas ajenas a lo creativo se suceden sin que tengamos mucha conciencia. Fue muy divertido auto editarlo, le pusimos mucho cariño pero seguimos teniendo la mayoría de copias en nuestro local!
Creo que hicimos un buen trabajo: portada serigrafiada, galletas hechas manualmente con sellos (de manera que cada una era completamente diferente de la anterior) edición limitada a 100 copias, artwork increiblemente molón a cargo de Rotor, diseño de Núria López Mora, fotos de Ivan Montero… management y distribución a cargo de NADIE!

La portada fue cosa de Rotor, en Runa creemos en la colaboración, en el trabajo colectivo por eso pensamos que lo mejor era que cada profesional aportara lo suyo. En ese caso mi aportación eran melodías y letras, así que se le encargó la portada a Rotor y la verdad es que hizo muy buen trabajo. Con el segundo disco mantuvimos la filosofía pero decidimos dar otro paso adelante y contar con el profesional de distribución y promo, ahí entra BCore. Ya teníamos experiencia con ellos de la época de los Tiki y la verdad es que ha sido una suerte poder colaborar de nuevo con el sello. En este disco también se añadió la figura del productor, Eric Fuentes que aportó mucho al proceso. Por no hablar de las chicas de frenètic y el curro tan guapo que se marcaron con el videoclip.

Por todo ello, no puedo decir que eche de menos esa primera edición artesanal, creo que se puede disfrutar de cualquier proceso siempre que tengas la suerte de dar con profesionales motivados que disfruten de su trabajo y tengan ganas de aportar. Desde luego, siempre he sido un gran defensor del DIY y nuestros discos podrían haber sido mucho más DIY, pero colaborar con gente externa y hacer que sean parte del proyecto es mucho más divertido y te dan la oportunidad de aprender. Si podemos, volveremos a colaborar con todos ellos en el tercer disco e intentaremos dar otro paso más y encontrar un management para que todo acabe de tener sentido. ¡Que el que mucho abarca poco aprieta!

Todo en Runa es un suicidio comercial, de hecho no manejamos muy bien la palabra comercial, las cosas ajenas a lo creativo se suceden sin que tengamos mucha conciencia

¿Podrías “explicar” la portada de Rito Estacional?

Seguramente Rotor, como autor, podría arrojar mucha más luz sobre ello que yo pero bueno sé que se centró mucho en una de las letras, concretamente en “rito estacional” la última del disco. En ese tema hay una frase que dice “siempre hay un lugar donde pertenezco” y alrededor de eso gira el concepto tanto del disco como de la portada. Con este disco nos hemos intentado pegar la vacilada del siglo y lo hemos construido alrededor de un concepto. Es decir, es un disco conceptual. A veces pienso que lo hemos conseguido, que hemos logrado transmitir esa idea y contar esa historia y otras veces pienso que no, que no se entiende un carajo. En realidad no importa mucho, había que probar y ver que sucedía. A Rotor algo le llegó y en esa portada podemos observarlo: El arte del disco gira alrededor de esa casa, de ese hogar simbólico, el lugar al que uno escoge pertenecer o la casa que uno se construye en mitad de todo ese aparente caos de vida, en mitad de esa jungla tan natural como hostil. Creo que es evocadora, además de bonita, y que invita a preguntarse ¿de qué va esto? así que estamos muy contentos, no podríamos haber pedido más.

Eres tatuador, ilustrador, músico y también escribes (que las canciones no dejan de ser poesía). Entre todas estas expresiones, ¿cuál es la que sientes que te expone más y cuál la que crees que nunca podrías relegar?

Pues en diferentes momentos de mi vida he tenído que dar de baja alguna y siempre ha vuelto con fuerza. No hacer cualquiera de esas cosas me produce una tristeza infinita y me veo obligado a volver a ello siempre que lo abandono. No puedo no hacerlo. Es curioso como funciona esto, yo no tengo formación académica de ningún tipo así que si me preguntan siempre digo que soy tatuador, siento que esa es mi profesión, que conozco mi trabajo al detalle y que es de ahí de donde proviene en mayor medida el sustento de mi familia. Considerarme músico ha sido durante mucho tiempo algo impensable, nunca he estudiado música, no sé nada de teoría, no sé solfeo ni nada de eso pero sin embargo toco en bandas desde los catorce años, he hecho canciones, he sacado discos, he tocado en directo, he hecho giras y hasta he ganado dinero con la música (poco, obvio). Que es mucho más de lo que algunas personas que yo conozco con formación han hecho en su vida… Entonces, ¿qué significa ser músico? ¿quién determina si lo eres o no? lo mismo se puede aplicar al resto de cosas a las que me dedico: No estudié bellas artes, ni ilustración, no sé nada de teoria de nada ni de cómo vender la moto aun así he vivido toda mi vida de lo que dibujo, de lo que creo en general. ¿Cómo se come todo esto? La verdad es que a raíz de la popularización del tatuaje y de lo que ocurre alrededor del mismo, empiezo a vislumbrar cómo se han podido cimentar algunas de las cosas graves que suceden a diario en el día a día de los humanos.

Ahora que ser tatuador parece lo puto más, una profesión de futuro y cool a la altura del futbolista profesional y estrella de cine, el interés por aprender crece. Ya no es una profesión de marginados, ahora cualquiera puede acceder a ello y quiere hacerlo. El engranaje social se pone en marcha para salvaguardar el futuro de todos esos jóvenes motivados y empieza a “ordenar” el asunto para “profesionalizar” el proceso (y de paso lucrarse, cómo no). Además de todo el material disponible de todas las gamas imaginables, aparece la academización del tatuaje! los cursos que te acreditan como tatuador! ahora irás a un lugar a aprender, tendrás asignaturas y un título que te dará acceso a unos estudios de tatuaje, que de aquí a no mucho, serán regentados por las primeras promociones de esos cursos. Todo esto es incipiente, está sucediendo ahora. En este preciso instante estamos viviendo un momento de impás entre lo viejo y lo nuevo, en el que la vieja guardia (algunos, otros no pierden el tiempo fijandose en estas gilipolleces) de un gremio observa asombrada como todo cambia hacia esa realidad totalmente académica. Los dinosaurios de lo marginal pronto desaparecerán para dar paso a una profesión reglada, donde tal vez habrán eruditos de la teoría de la línea, especialistas en iluminación neotradicional o talleres de flash creativo. ¿Quién habrá escogido a esos profesionales a cargo de estas enseñanzas? ¿quién constituirá todo esto?

Me he desviado de la pregunta y me he ido por las ramas (bastante mucho, lo admito) pero no sé si veis por dónde voy. Contestar a esta entrevista se me hace raro y me he dado cuenta al llegar a esta pregunta, porque ¿Cuántos de vosotros que leeis esto ahora pensáis que no sabéis dibujar o tocar, que no podéis hacer esto? seguramente muchos… y ¿por qué? pues porque esto que está pasando ahora con el tatuaje pasó hace muchos siglos con la música y la pintura o cualquier forma de expresión en general y, como con tantas otras cosas, se despojó al ser humano de algo que le es natural: expresarse como le de la puta gana!

Es curioso como funciona esto, yo no tengo formación académica de ningún tipo así que si me preguntan siempre digo que soy tatuador, siento que esa es mi profesión, que conozco mi trabajo al detalle y que es de ahí de donde proviene en mayor medida el sustento de mi familia

Regular cosas y pautar un camino para “convertirte” en esto o lo otro DESMOTIVA! Tal vez sirva para algunos campos de la vida pero en otros, como el artístico, no tiene ningún sentido. A nadie se le ocurre estudiar para follar, ¿no? es decir uno puede leer sobre el tema si quiere, hay información útil y valiosa por ahí que puede enriquecer los encuentros, y objetos y parafernalia para estimular la fantasía del más imaginativo pero vaya, si todos pensáramos que para acceder al sexo tuvieramos que estudiar un FP2 o una carrera universitaria pues igual habría menos gente dándole. Puede parecer una comparativa exagerada pero yo creo que no lo es para nada. Mucha gente no hace música (como ejemplo de algo artístico) pero participa de ella activamente, la gente baila, va a conciertos, canta en la ducha pero no se animan a follar porque creen que no es lo suyo, que no saben! Hay algo ahí que ha interrumpido un proceso natural y creo que, una vez más, hemos sido nosotros mismos pasandonos de listos. El ser humano le ha dado tantas vueltas a cosas tan simples que ha acabado por perder el norte, una vez más el tiro por la culata.

Dije antes que hago estas cosas porque no puedo no hacerlas, de una forma tosca estas ganas de expresar y divertirse se han abierto camino ajenas a lo académico, ajenas a lo correcto y a lo establecido y gracias a esas ganas puedo decir que esto me gusta más que lo otro, puedo poner cosas ahi para que la gente las disfrute, las odie o las ignore.

Sinceramente pienso que sería saludable abandonarse, en mayor o menor medida, a estas ganas… No creo que todo el mundo deba hacerlo, pero desde luego creo que todos pueden hacerlo, sobre todo cuando dejan de pensar en términos de “bien y mal”. Cuando no hay bien o mal, uno se puede relajar y cuando uno se relaja, disfruta más.

Quise siempre escribir canciones, hacer letras y nunca me atreví porque pensaba que no sabía, pués resulta que saber sí sé! No digo que lo haga bien o mal sólo que lo hago, que tengo un sistema y que disfruto mucho del proceso, que me expongo con ello y que pienso seguir haciéndolo. Me frustraré a veces, otras me sentiré feliz pero seguro que no dejaré de hacerlo porque, igual que con el tatuaje o la ilustración o la música, una vez empiezas ya no puedes parar.

Haced cosas, es divertido!

¿Recuerdas alguien en particular que te haya estimulado a desarrollar la expresión artística?

Muchísimas personas han contribuido y contribuyen de manera más o menos consciente a mi desarrollo creativo. Empezó mi padre, el máximo exponente de DIY que yo haya conocido jamás, que siempre me señalaba aquello que podía mejorarse en mis dibujos. Le siguió un profesor de plástica que tuve en el instituto que me enseñó, sin quererlo en absoluto, que el camino señalado para vivir de lo creativo no era para mi. Paralelamente, con mi amigo Pau Loewe (akron, guay!, ÿ) viví muy intensamente el “háztelo tú mismo” que siempre me marcó, fuimos muy autodidactas en cuestiones creativas y eso se quedó ahí. Mi enfermedad de crohn también me enseñó una valiosa lección: “haz lo que más disfrutes haciendo porque cualquier día te reviento y habrás echado tu vida a perder”. Monga me enseñó a tatuar, con él tuve la oportunidad de aprender de una manera diferente y de valorar la pasión como un factor de peso en la ecuación. Rotor y Erik Von Bartholomaus me dieron el empuje definitivo para poder fluir sin preocuparme mucho, el “no es tanto a donde vas sino el disfrutar del camino”.

Mucha gente ha estado ahí y de todos he sacado algo y sigo sacando cosas y a todos ellos les estoy muy agradecido. Si estás atento puedes aprender cosas valiosas (cosas que querrías hacer y cosas que sería mejor no hacer jamás) de un montón de peña, creo que sucede siempre, incluso sin que nos demos cuenta.

Como tatuador me imagino que alguna vez habrás tatuado una bandera de Black Flag, la calavera de Misfits o el tribal de Sick Of It All… ¿Recuerdas logos que te hayan tocado tatuar?

Pues un montón, aunque no recuerdo la mayoría.. desde el logo de Germs, Husker Dü, Amdi Petersens Armé, Social Distortion, Jawbreaker hasta el de Hermética pasando por un montón de logos de sellos discográficos.

Entre tus diseños es recurrente ver calaveras, corazones y diablos. ¿Qué peso significativo le darías a estos elementos?

Son elementos tradicionales dentro de la imaginería del tatuaje. Aunque mi visión y mi filtro no sea muy tradicional, la potencia de las imágenes me sigue seduciendo. El impacto en una pieza siempre ha sido algo hacia lo que he intentado dirigirme, supongo que siempre he sentido esos elementos más afines a esa idea. Sobretodo la calavera, para mi sigue siendo la figura más vacilona de todas.

Hablando de Runa con Uri Amat dijiste que los habían definido como “un mix entre Gabinete Caligari con Fugazi”. Si hablamos de El Carlo como artista ¿qué mix crees que podría definirte?

Es un mix tan grande que hace poco tuve que crearme un alter ego para gestionarlo todo mejor. Creo que una buena definición de mi trabajo sería algo así como si Mad Max, tras enfrentarse a Akira, hubiera pintado un cuadro después de ser abducido y torturado por una tribu prehistórica del espacio exterior, mientras viaja a través del tiempo en su Delorean con Kurt Vonnegut de copiloto y los Clash tocando en el maletero.

http://proyectoeclipse.bigcartel.com/

https://bcoredisc.bandcamp.com/album/rito-estacional


Pablo Ottaviano

En los 90 marcó su adolescencia metiéndose en eso del movimiento punk (en Rosario, Argentina). Aunque fueran fotocopias y casetes mal grabados, todo le era nuevo y excitante. Editó fanzines, montó su banda y todo ese rollo. Más por obstinación que por talento siguió en eso de la música, escribir en algún blog y hasta firmar un libro (Los chicos están bien – 20 años, cultura punkrocker y mil historias más-). La crisis de los 30 lo encontró viviendo en la Barcelona del paro y la precarización laboral; mientras cayó de cabeza en el moshpit, se sacudió en algún afterhour y abrazó el existencialismo desde su sofá.

# Akira, Amdi Petersens Armé, Black Flag, Clash, fugazi, Gabinete Caligari, Germs, Hermética, Hüsker Dü, Jawbreaker, Kurt Vonnegut, Los Tiki Phantons, Mad Max, Misfits, RUNA, Sick of It All, Social Distortion,