¿Qué hace un tipo como tú en un sitio como este? Entrevista a Rick Froberg 28 noviembre, 2016 – Publicado en: BCBlog, Entrevistas

El pasado mes de setiembre cumplí mi octavo año en la ciudad de Barcelona. Me desplacé con 21 a la gran urbe desde Mallorca, con ganas de pasar hambre y frío fuera de lo que Lluís, mi compañero de grupo en Beach Beach, llama la placenta geográfica. Con el tiempo, el desarraigo inicial se ha convertido, poco a poco, en sentirse parte de un lugar y un momento concretos. No nos engañemos, nunca he dejado de sentirme de allí y dudo que me llegue a sentir plenamente de aquí aunque no todo es blanco o negro: tanto en Barcelona como en Mallorca doy rienda suelta a unas de mis pasiones más perversas, que es la de observar a la gente para entender cómo funciona, qué les motiva y qué les ha llevado a estar donde estan ahora. Este sentirse espectador después de la euforia inicial, conociendo la parte no tan divertida de la vida en tu nuevo hogar, hace que uno vea las cosas de forma más cruda, pero sin llegar a mojarse en exceso. Todo ventajas, vaya.

Creo que conocí a Rick en el Primavera Sound de 2012. Él tocaba con Obits y servidor con Beach Beach y compartíamos backstage. Si os digo la verdad, no recuerdo mucho de aquella noche, más allá de que conocí a alguien de quien me enamoré a posteriori (no: no terminé besando a Rick) y que viví momentos de angustia junto al tío de pelo crepado de Napalm Death en la cola para servirnos una cerveza cuando se acabó el barril… A partir de ese momento, empecé a encontrarme a la voz cantante de Drive Like Jehu, Hot Snakes, Pitchfork y Obits intermitentemente y a lo largo de estos últimos años en los bares de Gràcia, en conciertos en el Heliogàbal, en el Hi Jauh USB o en el Almo2bar, haciendo su patxaran y su pitillo en el Cap Verd, de cervezas en el Canigó o hasta en una cena en la nueva casa de Àngel (batería de Beach Beach) escuchando a Tomeu Penya contra todo pronóstico. Casi como un guiri local, que dirían los Antònia Font.

Y de la misma forma que me gusta observar, me encanta preguntar a la gente de fuera como nos ve en nuestro hábitat natural. La cara de desconcierto ante esta cuestión me chifla “¿Qué hace un tipo como tú en un sitio como este?”. Es como si una gacela de la savana le preguntara a David Attenborough qué le trae por esos lares. El tiempo me ha enseñado, eso sí, que la pregunta se tiene que hacer a la persona adecuada y en el lugar adecuado… y para Rick Froberg (Los Angeles, 1968), el lugar adecuado es por la tarde en un bar. Siempre es un placer hablar con Rick, de música, de arte y de la vida en general. Un tío cercano y apasionado de lo suyo, con un interés inagotable por aprender cosas nuevas. Rick es Rick, Ricardo para los amigos. No interpreta ningún personaje, no se las da de intelectual, ni de mesías, ni de perro viejo, ni de teórico del rock and roll… aunque cuando le tiras de la lengua afloran, ante los ojos del interlocutor, sus fílias claras, ordenadas y relucientes.

¿Qué haces en Barcelona? No es la primera vez que pasas temporadas en la ciudad…

¡No! He estado aquí muchas veces, y en realidad, si sumamos todas mis visitas, creo que he estado casi un año… Haber vivido aquí temporadas, aunque haya sido de manera intermitente, me ha ayudado mucho a entender qué se cuece.

La primera vez que vine pisé Barcelona fue con Hot Snakes, creo que en 2003 [N.d.R: en realidad fue en 2005, un 19 de mayo en Razzmatazz 3] , antes había viajado mucho por Europa, pero no pasábamos por España… Los músicos estadounidenses siempre teníamos fijado que la ruta ideal para girar por el continente era el norte, pero cuando descubrimos qué significaba venir a ciudades como, por ejemplo, Barcelona, nos enamoramos inmediatamente de la forma de hacer las cosas de aquí. ¿Sabes? el trato es más como California, más cálido, es como estar en casa, sobretodo cuando descubrí, más adelante, el trato súper familiar de Albert i Joan (Guàrdia)… me sentí como parte de una familia. Recuerdo una calçotada en casa de los Biscuit, en el campo [N.d.R: se refiere a Ca’l Pau Recordings, a una de las “cenas de Navidad” que organizaba La Castanya con grupos de su roster y otros invitados como Ted Leo, Rebecca Gates o el mismo Rick], y pensar “¡qué guay!”, porque por ejemplo, no tengo esta misma sensación en Nueva York…

La familia que tengo aquí, con Eli (Fighter Pillow), Esther (Me and The Bees), Joan (La Castanya) o Eric (The Unfinished Sympathy, It’s Not Not) entre muchos otros me ha dado una visión bastante curiosa de como os relacionáis los músicos entre vosotros.

¿Ah no?

Allí la vida es más dura, por muchas razones, pero también socialmente. Todo el mundo va muy a su bola y aquí, o como mínimo visto desde fuera, es más como una familia. Seguro que como en toda familia hay broncas, pero son conflictos más de familia y no conflictos de escena. Tampoco es que conozca todo lo que hay en Barcelona, musicalmente hablando, pero la familia que tengo aquí, en Gràcia, con Eli (Fighter Pillow), Esther (Me and The Bees), Joan (La Castanya) o Eric (The Unfinished Sympathy, It’s Not Not) entre muchos otros me ha dado una visión bastante curiosa de como os relacionáis los músicos entre vosotros, el concepto escena está mucho más diluido, da más la sensación de que funcionáis como una familia. Pero ya te digo: es lo que he visto yo aquí en Gràcia y alrededores, tampoco se qué pasa en, yo que se, Sarrià… ¿Tú también tienes esta sensación?

Sí, claro, me siento bienvenido y parte de un grupo de gente, porque para mí el concepto escena es demasiado abstracto para definir lo que pasa en Barcelona ahora mismo. Es más que la gente afin se junta porque comparte una misma forma de entender y hacer las cosas. Ya no se trata de un estilo concreto o estética concreta: hay gente metida en la música, pero tambien gente que viene de la ilustración, que viene del arte, de la arquitectura, del desarrollo web… o gente que tiene o trabaja en un bar. Por otra parte, y supongo que es algo natural, también tengo la sensación que, al final, cada uno acaba tirando por su lado.

Quizás… pero aquí es especial. He llegado a tener muchos amigos aquí: es un lugar muy abierto y cariñoso. Donde vivo yo no es así, todo es mucho más frío. Vale, sí, voy a mi bar de siempre y conozco al camarero y mis amigos están ahí y todo eso, pero el trato es diferente, ya te digo, más distante. Aquí hay una actitud mucho más cercana hacia la gente de fuera.

Cual fue tu primer contacto/amigo en Barcelona?

Creo que fué Joan Guàrdia. Lo conocí en el concierto que hicimos en BeCool con Hot Snakes. Él es fan de todos esos grupos de Washington DC, Nueva York, etc. y se nos acercó como un fan más. Por aquellos tiempos también conoció a Alexis (Fleisig, segundo batería de Hot Snakes y miembro tambien de Obits y Girls Against Boys)…

 

¿Con Pitchfork no tocásteis nunca aquí?

Oh, es que Pitchfork es de los ochenta…

Ya, ya, ¿pero no girasteis nunca por Europa?

No, no. El primer grupo con el que vine a Europa fue Drive Like Jehu, pero fuimos a Inglaterra, Alemania…

Un clásico, aquí estamos muy acostumbrados a que se anuncien muchas giras europeas de grupos que nos encantaría ver… y que nunca pisan España.

Es una pena, porque nunca viene de paso. Aunque siempre les digo a mis amigos que hagan gira por aquí, ¡de verdad! ¡Es muy guay! Básicamente porque siempre que se viene aquí, siempre hay algo más allá que simplemente tocar en una ciudad y al día siguiente en otra. Ya te digo, el trato personal, el ambiente mucho más relajado hace que se disfrute más.

En esto también ha jugado, creo yo, que estos sellos pequeños que llevan ya bastantes años trayendo a grupos como los tuyos por aquí y tratándolos como los tratan, que se nos haya quitado cierto complejo de inferioridad a los músicos de aquí que…

¿Complejo de inferioridad?

Sí, bueno, para empezar todos nosotros hacemos rock and roll y el rock and roll no es de aquí y hace que a veces nos sintamos…

Esto es un error.

No quisiera medir lo que es Barcelona por lo que es el Primavera. El hecho es que, la movida, la familia, la escena, creo que va mucho más allá de todo esto. Hay problemas, ya lo sabemos, lo de las multas en las salas, por ejemplo, lo que le está pasando al Heliogàbal es una putada, pero aún así hay muchos grupos y una actitud de sobrevivir.

Ya… tal vez, pero gente como BCore o La Castanya o Famèlic nos han sacado un poco la vergüenza, porque nos ha permitido ver que, en realidad, el salir a tocar fuera es la cosa más normal del mundo y antes, no me preguntes por qué, parecía que estaba reservado sólo a los grupos extranjeros. De hecho, BCore fue el sello que me enseñó el gusto por lo local, aquí tenemos cierto complejo de inferioridad hacia todo lo que viene de fuera. Todo lo de fuera es la hostia, de entrada, una cosa inabarcable. Y luego te conozco a ti y me insufla una cierta dosis de realismo, al darme cuenta que la forma en que funciona el underground musical allí, tampoco es tan diferente de como funciona aquí, la manera de entender la música, hacerla, distribuirla y hasta consumirla… todo esto hace que vea que este complejo no tiene ningún tipo de sentido.

Ah sí, bueno, eso sí. Supongo que conocer a todo tipo de gente ayuda un poco a sacarte el miedo y probar cosas nuevas, pero no entiendo por qué os sentís inferiores.

Tampoco te sabría explicar exáctamente el porqué, la verdad es una cosa que está muy metida en nuestro ADN cultural, pero por suerte en los últimos años ha cambiado para bien. Hablando de girar por aquí, ¿has notado alguna diferencia de feeling entre los primeros conciertos y tocar en sitios como el Primavera Sound?

Bueno, el Primavera es una bestia a parte, es una cosa muy diferente… y no quisiera medir lo que es Barcelona por lo que es el Primavera. El hecho es que, la movida, la familia, la escena, creo que va mucho más allá de todo esto. Hay problemas, ya lo sabemos, lo de las multas en las salas, por ejemplo, lo que le está pasando al Heliogàbal es una putada, pero aún así hay muchos grupos y una actitud de sobrevivir. Lo que me parece más guay de Barcelona es que no hay reglas, es como San Diego. Es un sitio muy ecléctico. Supongo que no es el único, por ejemplo me encanta Valencia, también.

Creo que fue después de ver a Sonic Youth en los ochenta. Fue como “uah! yo también puedo hacer eso! puedo hacer todo este ruido!”. Me enganché rápido, antes sólo escuchaba heavy metal.

Aunque, ahora que me he pasado un tiempo aquí, también se perciben las cosas de manera distinta. A lo mejor ha perdido, en algún sentido, el misterio. Digamos que ahora veo muchas cosas como normales que a lo mejor antes no me lo parecían y también me he dado cuenta de lo que no me gusta: me molesta un poco el rollo hipster/moderno, pero bueno, hay muchas opciones y muchas cosas por elegir, y puedes hacer lo que quieras, sin presión.

Sí, es una de las lacras, no te lo voy a negar. Además, cuando uno llega aquí, la presión se la crea uno mismo porque de tan ecléctica que es la ciudad no sabes por dónde empezar. Sobretodo si eres joven te acabas agobiando. Con el tiempo uno ve que puede estar perfectamente al margen de las corrientes y seguir haciendo tranquilamente su movida. A propósito: ¿qué recuerdas de cuando empezaste? ¿qué te hizo aprender a tocar la guitarra?

Creo que fue después de ver a Sonic Youth en los ochenta. Fue como “uah! yo también puedo hacer eso! puedo hacer todo este ruido!”. Me enganché rápido, antes sólo escuchaba heavy metal.

Era heavy en esa época, hasta que descubrí el punk rock. Pensé “Joder, ¡hay una manera más sencilla de hacer las cosas! ¡Puedo ser yo mismo!”. Es que ser heavy las 24 horas del día es un rollo.

Además, no soy un tipo muy atlético… no era ni surfer ni nada de eso. Patiné muy poco, lo intenté también con la BMX, pero siempre me sentía un forastero dentro de ese grupo de gente, y con la escena local pasaba todo lo contrario: fué muy fácil entrar, era mucho más abierta a la gente nueva… ¡y al final lo que quería eran amigos! (Ríe) La escena de San Diego de la época tenía una energía contagiosa. Siempre a tope… y eso, a parte de toda esa energía, también te daba un cierto poder. Al fin y al cabo, si tocas en un grupo puedes opinar, puedes gritar más alto y que la gente te escuche. Es una oportunidad para expresarte. Y entonces el tocar en un grupo era la única manera de hacerlo.

Estamos hablando de los ochenta, ¿viviste la primera explosión del hardcore? ¿Minor Threat y todo eso?

Lo mío fue un poco posterior. El primer concierto al que asistí fue uno de Anthrax (el primer disco es muy guay) y un grupo de Inglaterra que se llamaban Raven, super heavies. Era heavy en esa época, hasta que descubrí el punk rock. Pensé “Joder, ¡hay una manera más sencilla de hacer las cosas! ¡Puedo ser yo mismo!”. Es que ser heavy las 24 horas del día es un rollo.

El día a día de un heavy es bastante exigente, sí…

Y el hardcore era peor aún. En aquella época era una movida casi militar, y encima no había chicas. Siempre vi esa escena con esa actitud tan macho. Era todo sobre la masculinidad y la testosterona. Ir a un concierto hardcore en San Diego era hasta peligroso. Recuerdo que una vez, con Pitchfork, teloneamos a Fugazi y les saludamos diciendo “¡Hola! somos de San Diego y tal…” y ellos hicieron cara de “ugh, el puto peor sitio con la puta peor escena de todo el país” (Ríe) Es que, para nosotros, que la gente recibiera palizas durante un concierto era normal, y obviamente no lo era.

Queremos integrar a todo el mundo, queremos tocar con bandas de reggae, con bandas de funk, con todo el mundo con quien nos apetezca tocar. No sólo bandas de hardcore, porque en ese momento era una movida muy chunga. No te voy a negar que tenga grupos y cosas muy buenas, pero en aquel momento y en aquel lugar.

Por eso, a la que vimos la oportunidad cambiamos, digamos, de escena. John (Reis, de Drive Like Jehu, Hot Snakes y Rocket from the Crypt entre otros) y yo llegó un momento que dijimos “no más hardcore, por favor”. Queremos integrar a todo el mundo, queremos tocar con bandas de reggae, con bandas de funk, con todo el mundo con quien nos apetezca tocar. No sólo bandas de hardcore, porque en ese momento era una movida muy chunga. No te voy a negar que tenga grupos y cosas muy buenas, pero en aquel momento y en aquel lugar.

La verdad es que, en su momento, yo también me cansé del machocore por motivos bastante similares. Incluso la violencia de la que me hablas la veía tan coreografiada y tan poco espontánea que llegué a no creerme nada de eso.

Es que al fin y al cabo eres un músico, ¡no tiene ningún sentido! Si haces música se supone que eres un artista, ¡tienes que hacer arte! Al final nos sentíamos un poco esclavos de una estética y de un modo de vida que hacía que nos perdíeramos muchísimas cosas que no eran hardcore. Incluso cosas que realmente no me gustaban en aquel momento pero que bueno, que valía la pena apoyar para sobrevivir. Si resulta que nosotros hacíamos nuestra movida, también debíamos apoyar a otra gente con la misma actitud, y fue por eso, de estas ganas de mezclar sin prejuicios, que salieron de allí un montón de cosas muy interesantes.

A los estilos de música tan técnicos los veo casi como un deporte, y yo no tengo paciencia para aprenderme todo eso. Yo lo que quiero es hacer canciones y tocarlas.

Y no te daba vergüenza? A mi al principio me costó mucho animarme a tocar por simple y pura vergüenza…

Es que para mí una guitarra no es una guitarra: es una cosa, una herramienta. Se trata de disfrutar, no de “eh, mira que bueno soy, mira que técnica”. Al fin y al cabo es punk rock, es algo pasional. Más de actitud. Para mi, para sentirme bien, tengo que poder tocar mis canciones sin preocuparme de la técnica y con, por ejemplo, el heavy metal no puedo, ¡me es imposible! A los estilos de música tan técnicos los veo casi como un deporte, y yo no tengo paciencia para aprenderme todo eso. Yo lo que quiero es hacer canciones y tocarlas.

¿Cual es tu grupo favorito de San Diego de todos los tiempos?

(Piensa) De San Diego siempre me han gustado mucho Night Soil Man, que es una banda donde tocaban Mark (Trombino) y Mike (Kennedy) de Drive Like Jehu. En directo eran impresionantes, súper poderosos, ¡pero sus vinilos son una mierda! Están muy mal grabados, muy mal producidos. Tenías que verlos en directo, eran una pasada.

… y de Barcelona cual fue el primer grupo que conociste?

Puede que Nueva Vulcano, pero no… no…

(Rio) En Barcelona Nueva Vulcano siempre suele ser el primer grupo que.

(Piensa) No, ¡pero no me acuerdo! (Sigue pensando), no me acuerdo… Vale, voy a decir que Nueva (Ríe), después vinieron Za! y otros grupos de fuera de Barcelona como Betunizer, que los ví por primera vez hace tres años y me encantaron, Negro, Wau y los Arrrghs!!!

Documentándome un poco para esta entrevista he estado buscando un poco de background y he descubierto muchos grupos que no conocía, por ejemplo, una de las primeras bandas favoritas de Sohrab Habibion (guitarrista de Obits) fue The Crippled Pilgrims y me fliparon…

The Crippled Pilgrims? (Piensa) No los conozco… ¿De dónde eran?

Diría que de Washington DC…

Ah, ¡es que no es mi escena! (Piensa) ¿Sabes? Obits era una mezcla muy rara (Ríe). La actitud de Sohrab, Alexis y Greg es algo totalmente opuesto a mi forma de ser. Como muy Costa Este. Me recuerda más a la forma de ser del norte de Europa, mucho más intelectualizada… y para mi lo importante es hacer las cosas con pasión y divertirse. Tampoco soy el nerd del grupo, pero yo lo que quiero cuando hago música es bailar, disfrutar, ya pienso demasiado (Ríe)

Pues aquí en Barcelona, bailar, lo que se dice bailar, la gente en los conciertos lo hace más bien poco. Es muy difícil hacer mover a la gente.

Es difícil en todas partes, no te creas. Vale, en Madrid o Valencia es mucho más fácil, si lo comparas con aquí, pero por ejemplo en Grecia, la gente responde mucho más que en el norte de Europa… y también depende del tipo de música que toques y por ejemplo la música de Drive Like Jehu es mucho más agresiva más “machaca, machaca, machaca”, más de crear una atmósfera a partir de la repetición, no es tan “oh, ¡vamos a pasarlo bien!” como podría ser Obits, que tiene una estructura más rock and roll. Y también es una cuestión de edad, no te voy a engañar… Además, últimamente en Estados Unidos no hay grupos de guitarras, digamos, bailables. Y la gente va a los conciertos más a analizar que a otra cosa y es un rollo.

Disfruto cuando oigo una canción que habla sobre cosas cotidianas sin ser tan críptico, como por ejemplo las canciones que hace Edu Chirinos con Las Ruinas.

¿Crees que los sitios por dónde pasas, vives y la gente que conoces en esos sitios influyen en tus canciones?

Sí, claro. Tampoco te sabría decir exactamente en qué. es difícil de explicar. Queda todo como muy en una zona muy trasera del cerebro, es algo como muy subliminal. De la misma manera que no me gusta hacer versiones de otros grupos, no puedo copiar exactamente algo que veo o que me pasa: tengo que digerir de alguna forma las experiencias que vivo para después hacer canciones. También disfruto cuando oigo una canción que habla sobre cosas cotidianas sin ser tan críptico, como por ejemplo las canciones que hace Edu (Chirinos) con Las Ruinas.

Siempre puedes sacar algo interesante de cualquier banda, ¡incluso de las que odias! Como mínimo sirven para decir “vale, no quiero hacer cosas así!”

Pero cuando se trata de crear, ¡me gusta sorprenderme a mi mismo! Crear algo por lo menos original, descubrir algo mi mismo que no conocía. Es ahí donde sale lo que has vivido y crees que no recuerdas. Eso no quiere decir que no haya influencias, siempre puedes sacar algo interesante de cualquier banda, ¡incluso de las que odias! Como mínimo sirven para decir “vale, no quiero hacer cosas así!” (Ríe). Siempre intento probar algo nuevo: ahora con Hot Snakes acabamos de grabar una canción que tiene una estrofa en español. Lo hago fatal, pero bueno, ¿y por que no? (Ríe)

Bueno, mira Jonathan Richman como canta en español y aquí la gente lo venera, no es del palo “mira este qué mierda de acento”.

… y un montón de grupos de aquí cantan en inglés.

… y muchas veces con un inglés de mierda, y me incluyo.

(Ríe) Bueno, ¡es curioso! Pero para mi es más interesante cantar en tu propio idioma. No sé, creo que es importante, entiendo que grupos que quieran éxito en todas partes canten en inglés.

Bueno, esto enlaza con lo que hablábamos al principio: con Beach Beach, que ha sido mi primer grupo, no empecé a cantar en inglés por razones comerciales, fue porque casi todas nuestras influencias eran anglosajonas y hacer esto se veía como algo normal, hace como unos 10 o 12 años. Antes no estaba bien visto cantar en tu propio idioma. Hasta que no salieron grupos como Nueva Vulcano la escena no se normalizó en este sentido. Con el tiempo todo el mundo se ha dado cuenta de que, en algunos casos, cantar en inglés era una manera de tapar o que no tenías nada que decir o que no sabías escribir buenas letras, porque al final quien tiene algo que decir ha terminado montando un grupo que canta en su idioma.

Ya, entiendo que si eres un grupo de Francia, Alemania, Holanda o Bélgica, quieras comunicarte con más público y por eso cantes en inglés. También es guay, eh, mira aquí Fighter Pillow o Me and the Bees.

El rock and roll viene de Estados Unidos y de Inglaterra, por lo tanto es normal que el inglés sea más fácil de encajar en el ritmo de esta música, con tantos monosílabos y eso. Al final siempre es la misma pregunta, de si prefieres expresarte o prefieres comunicar.

Sí, pero estoy convencido que la elección de idioma de estos grupos es una cuestión de simple y pura influencia. De la misma forma que buscas un sonido determinado de guitarra, pues cantas en el idioma en el que estás acostumbrado a escuchar los discos.

Además creo que el ritmo del idioma mucho que ver. El rock and roll viene de Estados Unidos y de Inglaterra, por lo tanto es normal que el inglés sea más fácil de encajar en el ritmo de esta música, con tantos monosílabos y eso. Al final siempre es la misma pregunta, de si prefieres expresarte o prefieres comunicar. Por eso me gustan mucho The Monks, aquella banda de los sesenta. Eran soldados del ejército de los Estados Unidos con base en Alemania y aunque cantaban en inglés, sus letras eran muy muy sencillas, porque precisamente estaban en un país donde su audiencia hablaba otro idioma, y por eso lo simplificaban mucho y de manera muy directa, esto también es una manera muy guay de comunicar.

Pero el castellano creo que también tiene todas estas posibilidades. Compara las letras de Nueva Vulcano, que son como súper poéticas con el “Copa, Raya, Paliza” de Wau y los Arrrghs!!! que le bastan tres palabras para explicar una historia. Y después está el desfase del “Cerveza Beer” de Las Ruinas, que habla sobre El Raval mezclando catalán, español e inglés (Ríe).

Hablando del Raval, decías que tu base estaba en Gràcia, ¿pero te has movido por allí?

¡Sí! Todo el rato, y de hecho, creo que una de las cosas que he visto cambiar de forma más brutal a lo largo de los años en Barcelona es la cantidad de gente que se mueve ahí. El centro es infernal, insoportable, no lo puedo aguantar… y eso que soy guiri y debería sentirme integrado en ese ambiente, pero no soporto a tal cantidad de maleducados por la calle. Es como un Disneyland alcoholizado, una pesadilla, no lo soporto. A lo mejor es que soy mayor, pero prefiero la montaña (Ríe).

También me encanta Sant Feliu de Guíxols, es como un lugar secreto para piratas, para piratas del punk (Ríe) Siempre con ese rollo de paella, playa y patxaran.

Hombre, si me das a elegir yo también viviría con Àngel (Garau, batería de Beach Beach) arriba de Gràcia.

¡Así podrías ir a jugar a petanca a Vallcarca siempre que quisieras! También me encanta Sant Feliu de Guíxols, es como un lugar secreto para piratas, para piratas del punk (Ríe) Siempre con ese rollo de paella, playa y patxaran.

Y Bonet…

No Bonet no, tío, no puedo.

Tuviste una mala noche, ¿o qué?

No no, lo que pasa es que es demasiado dulce.

¡Más que el patxaran?

Más, mucho más, joder, es como muy (hace como si fuera empalagoso). Es una de las cosas de España que no puedo aguantar, como los callos o los caracoles. Un caracol de mar me lo comeré sin problemas, pero un caracol de tierra.

Podríamos haber seguido durante horas, pero entre que empezaba a hacerse tarde, que el bar se estaba llenando y que Joan Guàrdia me robó a Rick para llevárselo a una fiesta solo pude darle la brasa durante una hora. Al final, me pedí un último quinto y me quedé en babia observando la fauna. El ser humano es fascinante.

rick1En realidad me lo he inventado todo: un día me senté cerca suyo en un bar y fui apuntando lo que iba escuchando. También me saqué está foto.

Fotografía de portada de Anna Vila-Homs. Nuestro entrevistador con Rick Froberg en el Bar Canigó de Gràcia (Barcelona). 


Tomeu Mulet (Mallorca, 1987)

Tomeu_Mulet

Bartomeu Mulet Riutort nació en Mallorca en 1987 y lleva viviendo en Barcelona desde 2008. Diseñador gráfico y músico (actualmente en Beach Beach, Polseguera y, esporádicamente, Dofí Malalt). Colabora o ha colaborado con blogs como Gent Normal y 40Putes. Le gusta la cocina mallorquina y el Jack Daniel’s. Odia pintar persianas.

Fotografía de Lluís Huedo.

 

 

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