‘Banned in DC’: Epílogo (parte II) 6 julio, 2017 – Publicado en: BCBlog

Segunda parte del epílogo de Cynthia Connolly a la nueva edición, la séptima, del legendario libro Banned In DC, que BCBlog estamos publicando por entregas. Banned In DC es el primer libro que se editó sobre la escena punk y hardcore de Washington DC, originalmente publicado en diciembre de 1988 y ensamblado por Cynthia Connolly, Leslie Clague y Sharon Cheslow.

En el capítulo anterior…

DC PUNK

En 1981, mi madre aceptó un puesto en la administración del recién electo Presidente Reagan y nos mudamos a DC. Echando la vista atrás, hoy me doy cuenta de que la elección de un presidente ultraconservador fue un catalizador para el ascenso del movimiento punk americano, ya que nuestros valores eran totalmente opuestos. Tras alquilar un apartamento por unos meses, mi madre me preguntó en que parte de DC pensaba que deberíamos vivir. Yo presioné para que fuera un lugar cerca de Georgetown, porque había visto un artículo del Washington Post en el que hablaba del barrio como un punto de reunión de punk-rockers adolescentes. En la primavera de 1981 mi madre alquiló una casa amueblada en Hawthorne Street, a unos tres kilómetros al norte de Georgetown.

En nuestra primera visita a Georgetown, mi hermana Anna y yo conocimos a una serie de punks que trabajaban en tiendas de discos, heladerías y cines. También conocimos a Danny Ingram, que trabajaba en Penguin Feather Records. Danny nos instó a comprar Minor Disturbance, el 7” de los Teen Idles, que era el primer lanzamiento de Dischord, un pequeño sello punk de DC. Danny estaba en una banda llamada Youth Brigade, cuyo disco sería el sexto lanzamiento de Dischord. Danny nos enseñó Georgetown y mientras caminábamos por M Street nos presentó a John Falls, el cual insistió en que fuéramos a conocer a Ian y Alec MacKaye. John, Anna y yo caminamos hasta la casa de Ian y Alec en Glover Park, dos millas al norte. Una vez allí fuimos bienvenidos por su madre, Ginger, que nos recibió en la puerta y nos invitó a entrar, ofreciéndonos Coca-Cola y té helado. Conocimos a Alec en aquel momento, pero no a Ian, que había ido a visitar el Emerson College de Boston.

Echando la vista atrás, hoy me doy cuenta de que la elección de un presidente ultraconservador fue un catalizador para el ascenso del movimiento punk americano, ya que nuestros valores eran totalmente opuestos

Ginger MacKaye era una heroína anónima de la escena punk de DC. En primer lugar, permitió que su casa se convirtiera en la primera sede de Dischord. Para poder publicar su propio EP, Ian decidió empezar Dischord con sus compañeros en los Teen Idles Nathan Strejcek, Geordie Grindle y Jeff Nelson. Ginger pasaba la mayor parte de su tiempo en casa sentada en una silla de oficina giratoria de cuero con una mesa baja como escritorio. Siempre tenía varios proyectos de escritura delante de ella, un vaso grande de té helado a un lado, un cigarrillo encendido en su mano derecha y el control remoto de la TV siempre a su alcance. La puerta de entrada siempre estaba abierta, ya que la mayoría de los días disfrutaba del flujo constante de amigos de sus hijos, ofreciendo comida o bebida, o simplemente un lugar agradable para pasar el rato y ver la televisión mientras ella entretenía a todo el mundo con sus comentarios e historias épicas. Ginger más tarde me diría que yo le parecía diferente al resto de chicos de DC, más “sana”, como si ser de California realmente me diera un aura saludable.

Ginger y Ian MacKaye en Beecher Street, Abril de 1984

Conocí a Ian al regresar de su viaje a Boston jurando que nunca iba a ir a la universidad. Debido a nuestro amor mutuo por la música y la escena punk nos hicimos amigos inmediatamente. Las vacaciones de primavera terminaron demasiado pronto y tuve que regresar a Los Ángeles para terminar primero de bachillerato y hacer un examen para poder saltarme el curso siguiente. Ian y yo continuamos siendo íntimos amigos y permanecimos en contacto constante por medio del intercambio de cartas y paquetes, más la ocasional llamada telefónica. La mayoría de los discos de grupos punk de L.A. se agotaban en un solo día, así que le enviaba los lanzamientos que eran imposibles de encontrar en DC, como por ejemplo el primer EP de 12 pulgadas de TSOL o el single “American Society” de Eddie and the Subtitles. También le enviaba “FerYouz” y otros flyers , así como Flipside, que era un extenso y bimensual fanzine punk de L.A. impreso en papel de periódico y que yo leía con entusiasmo de cabo a rabo.

Antes de mudarme de Los Angeles a DC en junio de 1981, escribí a Flipside y les conté que quería ser su corresponsal en DC y vender el “zine” en esa ciudad (el término “zine” no se estableció hasta un par de años más tarde, en ese momento los llamábamos “mags”), ya que veía Flipside como una oportunidad para involucrarme más en la escena punk de L.A. al tiempo que me daba la oportunidad de conocer gente en DC. En 1981, cuando empecé, vendía 40 copias de Flipside, y en 1985 ya vendía más de 200 ejemplares de cada número sólo en los conciertos. Mi comisión era de 25 centavos por cada dolar, que era el precio que marcaba en la portada.

A principios de la década de 1980 todavía no había distribución de discos o fanzines punk de alcance nacional, de modo que principalmente eran producidos y distribuidos por los mismos músicos. Se operaba con presupuestos muy ajustados y una demanda regional, así que los discos se producían generalmente en ediciones limitadas que se vendían localmente. Cualquier distribución de discos que fuera más allá de eso se hacía por parte de los mismos grupos: cuando iban de gira o a través de amigos y fans.  Años más tarde, en una entrevista con Mark Mothersbaugh de Devo en WDC Period, un fanzine punk de DC, me enteré que cuando ellos empezaban tuvieron que conducir por todo Ohio para vender su primer single a propietarios de tiendas de discos que nunca habían oído hablar de ellos. Los fanzines generalmente sólo estaban disponibles en las ciudades en las que se producían, al menos hasta mediados de los años 80, cuando algunos fans fundaron distribuidoras como RoughTrade y Systematic, ambas con sede en San Francisco.

A principios de la década de 1980 todavía no había distribución de discos o fanzines punk de alcance nacional, de modo que principalmente eran producidos y distribuidos por los mismos músicos

La casa victoriana de Hawthorne Street que alquiló mi madre estaba a una milla al norte de casa de Ian y Alec. En verano, mi hermana Anna y yo solíamos sentarnos con amigos en el porche y ver las tormentas pasar. Como nuestra casa estaba aislada y sin vecinos inmediatos, el sótano resultó perfecto para que ensayaran grupos ruidosos. Durante todo el verano de 1981, nuestro sótano se convirtió en el local de ensayo de Minor Threat, Faith, Nothing Sacred y Iron Cross. Mi madre los acogía con gusto por la sencilla razón de que mientras estábamos en casa no estábamos en otro sitio metiéndonos en problemas.

Por esta época le compré su bajo a un colega del rollo punk e intenté montar mi propio grupo de música, pero decidí concentrarme en mi propio arte después de que el guitarrista apareciera dos horas tarde para el primer ensayo (después de emborracharse como un cerdo en el primer concierto de Duran Duran en el Ontario Theatre de DC). Ese verano lo pasamos en “Hawthorne House” (dábamos nombres especiales a todas nuestras casas) y en Beecher Street, visitando a Ian. Mi amistad con Ian continuó creciendo hasta 1982, cuando empezamos a “salir” oficialmente, lo que finalmente nos llevó a ser pareja durante veinte años.

Extracto de una carta de Ian a Cynthia, Mayo de 1981

Ian era de las pocas personas que yo conocía que tuviera coche. Después de ese verano en que nos conocimos, él y sus amigos (lo que me incluía a mí) se ponían al día de lo nuevo en música yendo a las tiendas de discos para pillarse las últimas novedades.  Uno de los pasajeros habituales en el coche de Ian era su mejor amigo, Henry Rollins, que ese mismo verano había dejado a su grupo SOA para unirse a Black Flag. Íbamos en el Plymouth Duster verde de Ian, con las ventanas bajadas y el viento caliente, pesado y húmedo golpeando nuestras caras, con nuestras piernas pegadas a la ardiente tapicería de vinilo, dándo vueltas por las calles llenas de baches debido a las obras de construcción del metro. Solíamos ir por Record & Tape, Ltd. y Orpheus Records en Georgetown, Record and Tape Exchange en Arlington (Virginia), Joe’s Record Paradise en Wheaton (Maryland) y Yesterday and Today (Y&T) en Rockville (Maryland). En el coche sonaban a toda castaña los últimos cassetes de punk que habíamos comprado y también cosas de “Go-go”, un estilo de música autóctona de DC. Yo aprovechaba estos viajes para vender los últimos números de Flipside a las tiendas de discos. Fué por esa época que empecé a escribir mi “DC Scene Report”, reportajes sobre la escena de DC para Flipside, con el seudónimo de “Morticia”.

Durante todo el verano de 1981, nuestro sótano se convirtió en el local de ensayo de Minor Threat, Faith, Nothing Sacred y Iron Cross. Mi madre los acogía con gusto por la sencilla razón de que mientras estábamos en casa no estábamos en otro sitio metiéndonos en problemas

Ian solía ir semanalmente a Y&T, que era propiedad de Skip Groff, un fanático de la música y DJ local. Y&T tenía un fondo de catálogo de miles de álbumes de segunda mano, así como singles de los años 50, 60 y 70. Y&T era conocida como una “tienda de importación” ya que distribuía novedades de Inglaterra y distribuidores independientes más pequeños, especialmente de Punk y New Wave. A Skip le encandiló el entusiasmo de los chicos punk, así que les ayudó a grabar su música y les daba consejos sobre cómo producir y fabricar sus propios discos. Básicamente fue instrumental en la fundación de Dischord.

Debido a que la cultura y los valores de L.A. y de DC eran polos opuestos, sus escenas punk también reflejaban esta diferencia: L.A. era el corazón de la industria del entretenimiento progresista, mientras que DC era el hogar del gobierno federal conservador. A principios de los 80, DC seguía siendo una dura ciudad sureña, de antiguos edificios deteriorados y una infraestructura en ruinas. Debido a mi piel pálida y mi cabello azul, la gente se metía conmigo de manera habitual cuando iba por la calle, algo que nunca me había sucedido en Los Ángeles. Por entonces, mi cabello azul sacaba la rabia y casi la violencia de alguna gente, pero ese odio no hacía más que avivar el fuego en todos nosotros, los punks, y nos unió aún más como amigos. La población de DC era muy inferior a la de L.A., así que la escena punk local consistía en un puñado de chicos, muchos de ellos menores de 18 años, que todavía vivían con sus padres. Solíamos ir los unos a las casas de los otros para pasar el rato y escuchar música. Era emocionante formar parte de ello, y siempre había sitio para que más gente se uniera, participara de la música y de las historias.

Nothing Sacred, 1981 (Foto: Cynthia Connolly)

Dado que muchas de las bandas eran menores de edad, los conciertos eran organizados por los propios chicos y muchas veces tenían lugar en los sótanos de las casas, así como en el gimnasio del instituto, por ejemplo en el HB Woodlawn de Arlington. A menudo teníamos que convencer a los propietarios de bares y clubes para que programaran a grupos punk, cuyos músicos y fans eran, por lo general, demasiado jóvenes para beber alcohol, que para los propietarios era mucho más rentable que la Coca-Cola. Con el tiempo, los “all ages shows” (conciertos para todas las edades) fueron algo habitual en DC, con bandas punk tocando en Fred’s Inn, Scandals, Columbia Station, One Flight Up, The Chancery, d.c. space, o el Club 9:30. Publicitábamos los sucesivos conciertos a través del boca a boca o mediante el reparto de carteles o flyers, ya que no había nada como Rodney on the ROQ en DC por aquel entonces. Había un sentido de urgencia y excitación que nos impulsaba a participar y a crear: todos sabíamos que estábamos en la antesala de algo, pero no sabíamos exactamente de qué.

Dado que muchas de las bandas eran menores de edad, los conciertos eran organizados por los propios chicos y muchas veces tenían lugar en los sótanos de las casas. Había un sentido de urgencia y excitación que nos impulsaba a participar y a crear: todos sabíamos que estábamos en la antesala de algo, pero no sabíamos exactamente de qué.

Un momento muy significativo fue el concierto de Minor Threat, Youth Brigade y Government Issue en el Club 9:30. El hecho que estos grupos punks locales tocaran en uno de los mayores clubs de música de DC era muy importante. Esperábamos que muchos de los punks de la zona asistieran, pero para nuestra sorpresa también vinieron muchos chicos punks de otras ciudades. Su estilo de baile era diferente y más violento (ese fue el comienzo de lo que se acabaría convirtiéndose en el agresivo “slam dancing”). No sólo se trataba de que bailaran de manera más violenta, sino también el hecho de bailar con un puñado de extraños a los que todavía ni conocías y en los que, por tanto, no confiabas. Al final, mucha gente, en su mayoría mujeres, abandonaban las primeras filas, donde el baile era más intenso, y se iban al fondo o fuera de la sala para pasar el rato y hablar con los amigos. Yo acabé siendo una de estas personas, Y así fue como me di cuenta de que la escena no sólo tenía lugar en primera fila, sino también lejos del escenario.

Slam-dancing en el concierto de Discharge en el club 9:30 de DC, 1983.  (Foto: Jim Saah)

En L.A. solía hacer fotos en blanco y negro con mi cámara de 35mm, lo que seguí haciendo después de mi llegada a DC. Lo primero que me sorprendió de DC era lo pequeños e íntimos que eran los conciertos en comparación con los de L.A. Empecé a hacer fotografías porque nadie estaba documentando la escena en ese momento, ya que muchos de los punks pensaban que lo de las fotos era una cosa de empollones. En otoño de 1981, me matriculé a tiempo completo en la Corcoran School of Art, cerca de la Casa Blanca, lo que me iba de perlas, ya que podía revelar las fotos en el cuarto oscuro de la escuela. También ayudaba a Ian y Jeff Nelson en Dischord, haciendo fotos, diseñando, maquetando, montando portadas para los singles de 7” y encargándome de los pedidos de discos por correo. A veces incluso les prestaba dinero cuando lo necesitaban. El primer disco en el que les ayudé fue el primero de Minor Threat, el EP de 7 pulgadas con ocho canciones (la referencia nº 3 de Dischord). Recuerdo esas largas noches de verano, sentados en el suelo del sótano de Beecher Street, viendo Saturday Night Live mientras cortábamos, doblábamos y pegábamos carátulas de discos. (A veces escribíamos frases de SNL, conforme las oíamos, a lo largo de las solapas que luego quedaban ocultas cuando pegábamos el papel en su lugar). En octubre de 1981, Ian se trasladó de Beecher Street a Arlington, Virginia, justo sobre el río Potomac viniendo de DC. Esta nueva casa grupal se convirtió en la base de operaciones de Dischord, a la que llamábamos “Dischord House”.

Durante los siguientes cuatro años me concentré en mis clases en Corcoran, yendo a conciertos y haciendo fotos. Durante este período fuí perdiendo interés en la escena punk, ya que se estaba volviendo cada vez más violenta; aunque aún me sentía atraída por ella, ya que la mayoría de mis mejores amigos seguían involucrados, incluyendo, por supuesto, a Ian. Eran mi segunda familia. Fue en esta época que me pidieron que dibujara la portada del Out of Step de Minor Threat. Ian y yo habíamos estado comentando la idea de una oveja negra alejándose de un rebaño de ovejas blancas. Pinté a las ovejas blancas con acuarelas, con un aspecto aburrido y desinteresado. Luego dibujé la única oveja negra usando ceras, expresando juventud; sus ojos muy abiertos, anunciando su intención de alejarse del rebaño y su actitud receptiva hacia nuevas ideas.

Continua en la 3ª parte

Texto: Cynthia Connolly
Traducción: Uri Amat


Cynthia Connolly (Los Angeles, 1965)

Es una fotógrafa y artista americana. Segun su biografía: “Tomo fotografías de personas, lugares y cosas que considero que están en proceso de cambio. Quiero fotografiar paisajes americanos verdaderos y únicos y documentarlos antes de que cambien y sea demasiado tarde. La comunidad punk/alternativa de Washington, DC de principios de los ochenta influenció enormemente mi arte, aportándole una energía a mi trabajo originado por -y dirigido a- la ética “DIY” (do-it-yourself, hazlo-tú-mismo)”.

http://www.cynthiaconnolly.com/

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