Una conversación con Ferran Palau y Louise Sansom sobre ‘Skin’ 30 Enero, 2017 – Publicado en: Anímic, BCBlog, News BCore

Por Marta Salicrú

‘Skin’ es el disco más electrónico de Anímic. ¿Lo veis como un cambio radical o como una evolución natural?

Louise Sansom: Hemos visto que la reacción general es que a la segunda escucha ya se percibe como una evolución natural. Después del shock inicial suena a Anímic.

Ferran Palau: El grupo empezó con bases electrónicas. Como no teníamos batería, era Juanjo quien se ocupaba de los ritmos: el sonido era distinto del de ahora pero el concepto era familiar. Pero en esa etapa no éramos nada conocidos, nos empezamos a dar a conocer con discos más folk.

L.S.: Todos los cambios que hemos hecho, aunque los hemos hecho a gusto, han sido obligados por las circunstancias. Podríamos haber fichado otro batería, pero optamos por adaptarnos.

F.P.: La premisa no es qué necesita la música sino qué necesitamos nosotros como grupo: somos los que somos y sale lo que sale con lo que tenemos. No adaptamos la banda a nuestro sonido, adaptamos el sonido a la banda.

L.S.: Es la forma de trabajar de una familia: no buscar la respuesta fuera sino dentro.

F.P.: Haces la cena con lo que tienes en la nevera.

¿Hay una voluntad deliberada de cambio?

L.S.: Hay una serie de conversaciones entre Ferran y yo. Él tenía su proyecto personal, pero yo ya empezaba a tener el ansia de decir cosas. Todo partió del hecho que yo esta vez no quería tocar. Sólo quería cantar. Eso significaba que otro tocase la batería o que no lo hiciese nadie. A partir de ahí Ferran empezó a trabajar ideas que había tenido hacía tiempo. Cuando se ponía a jugar con trastos electrónicos en casa le salían cosas. Y probamos qué salía. A partir de ahí en dos semanas ya teníamos medio disco.

F.P.: Hubo una fase a finales del 2015 de plantearnos qué hacer, de no saber hacia dónde ir, de pensar que ya era hora de hacer algo pero no saber qué hacer. En algún momento encontramos el hilo, comenzamos a tirar de él y de golpe salió todo.

L.S.: Hicimos un concierto para recaudar fondos para la fundaciondaniela.org en favor de los menores transexuales. Anímic llevábamos un tiempo dispersos, tuvimos un momento de susto, de preguntarnos hacia dónde iba esto. Ese concierto nos volvió a ilusionar a todos.

F.P.: A nosotros nunca nos ha funcionado la inercia de un disco al otro. Los grupos evolucionan de un modo que un disco les lleva al otro, y yo pensaba que funcionábamos así, pero me he dado cuenta que somos de cortar por la sano, de odiar nuestro pasado, de odiar nuestros discos anteriores y querer hacer lo contrario. Aunque luego no lo conseguimos nunca y seguimos sonando a Anímic, a nuestras atmósferas y sensaciones.

Eso se nota en qué en cada nueva gira a penas rescatáis temas anteriores.

F.P.: Muy pocos: los que vemos que pueden entrar en la nueva línea. Nos gustaría hacer conciertos de hora y media, pero casi nunca lo conseguimos, porque siempre nos auto censuramos. Hacemos lo que sentimos en cada momento, y somos personas que vamos cambiando de perspectiva.

L.S.: Y de sentimientos. Y a veces no te apetece volver a revivir un momento.

F.P.: No siempre sentirás rabia, que es el sentimiento que movía ‘Hannibal’, lo violento. No somos gente violenta.

¿Louise, por qué en la gira de ‘Skin’ no quieres tocar ningún instrumento? ¿En la de ‘Hannibal’ no te sentiste cómoda tocando la batería?

L.S.: Es que en cada disco me ha tocado aprender un instrumento. Después de 13 años, que aprenda otro! Si no eres un batería natural, cantando tienes la cabeza partida. Yo cada vez soy más visceral y lo expreso más claramente, Con ‘Skin’ quería expandirme en el escenario, quería poder abrirme y soltar lo que sé hacer. Yo soy cantante y me apetecía explotarlo.

¿Como reacciona el resto del grupo, Núria Monés (guitarra), Miquel Plana ‘Zuma’ (bajo) y Juanjo Montañés (electrónica), al nuevo sonido?

F.P.: Cuando todo empezó a tener sentido hicimos una maqueta con las bases y la voz.

L.S.: La reacción inicial fue buena, lo difícil fue después. Juanjo estaba en su elemento, pero Zuma y Núria tenían que encontrarse, e hicimos muchos ensayos. En Anímic siempre hemos sido celosos cada uno de su parcela, pero esta vez necesitábamos que se abrieran, porque Ferran y yo teníamos una idea muy concreta y nosotros dos estábamos muy conectados, y necesitábamos que ellos fueran por allí también.

F.P.: Al final ha tenido mucho que ver con volúmenes y dinámicas. En la música lo más fácil es llenar, y aquí buscábamos lo contrario.

En ‘Hannibal’ ya iniciasteis una depuración hacia la simplificación.

F.P.: Sí, y queríamos mantener el minimalismo, cuanto menos elementos y más clara fuera la música, mejor. Hoy es muy fácil cargar un disco con muchas pistas. Nosotros queríamos controlar el espacio. A Jordi Matas (Ferran Palau, Seward), que ha coproducido el disco y se ha encargado de las mezclas, se la da muy bien trabajar con pocos elementos y repartirlos bien. ‘Silence’, uno de los temas del álbum, son solo tres pistas: teclado, voz y el bajo que entra en el estribillo.

L.S.: La música que escuchamos es espaciosa. El minimalismo nos influye.

Ferran, tú has cambiado tu rol: ya ni cantas ni tocas la guitarra, y tocas los teclados. ¿Cómo lo llevas?

F.P.: Para mi es divertidísimo. Hace que aún me excite hacer música con Anímic: tener la libertad de hacer lo que me apetezca, lo que necesito. Con mi proyecto personal llevo dos años haciendo conciertos en los que dejo volar la mente, cerrando los ojos, inconsciente a todo, y ahora con esto tengo sensaciones totalmente diferentes que también me llenan. Con Anímic puedo hacer cosas que no podría hacer con mi proyecto, experimentar.

L.S.: No siempre es positivo para el grupo, que él tenga su proyecto. A veces hay que pararle, porque como en su proyecto personal ya tiene sitio para el intimismo, con Anímic quiere experimentar mucho. Y yo a veces necesito canciones pop.

Antes Anímic tenía un elemento bicéfalo que ahora está escindido en el proyecto personal de Ferran Palau. ¿Como ha influido esto al grupo?

L.S.: Que él tenga su proyecto ayuda a que podamos separar las dos facetas.

F.P.: Éramos lo que éramos y no nos lo planteábamos. Pero hemos acabado haciendo lo que por lógica era mejor para el grupo, lo que era más fácil que el público entendiese, pero no por los motivos lógicos, sino porque nos ha dado la gana y punto. Yo sentía que alargaría la vida del grupo y que permitiría que Anímic evolucionase si apartaba mis canciones, que son muy clásicas. Escucho cantautores catalanes de los 60 y me digo: “Si esto es lo que hago yo!”, aunque no he escuchado esa música en mi vida. Es algo que llevo dentro y no lo he elegido, me sale así, esta tradición de canción catalana. pero Anímic va más allá. Y cuando ya hemos hecho algo, ¿qué hacemos? ¿Lo repetimos o dejamos que el grupo vuele? Yo no puedo cambiar, pero Anímic sí.

Anímic ha resultado ser un animal muy camaleónico, aunque nunca os lo hagáis propuesto así.

F.P.: Nos encanta llevarnos la contraria a nosotros mismos.

L.S.: Me he pasado muchos años queriendo formar parte de algo, y con Anímic tampoco acabábamos de encajar en ninguna parte. Al final aceptas que eres un ‘outsider musical’, que hacemos algo que no siempre se entiende, y que tenemos mucha necesidad de cambiar. Dentro de la escena indie de Barcelona nos llevamos bien con todo el mundo, tenemos muchos amigos y nos gustan muchos grupos, pero a la hora de programarnos muchas veces no cabemos por el riesgo que supone para los promotores en muchos aspectos.

¿En qué notáis esta sensación de estar en los márgenes?

F.P.: Por ejemplo, ahora lo que mola es buscar una producción sucia, como de los 70, el sonido analógico, hasta el punto que quien se lo puede pagar graba en cinta. Nosotros en este disco hemos hecho justamente lo contrario. Llegamos al concepto de lo inhumano, de las pantallas de los móviles, y el sonido tenía que ser digital, cuando ahora a nadie le gusta. A mi me encanta el sonido analógico, en mi proyecto personal busco lo cálido. Pero en ‘Skin’ buscábamos los agudos, un sonido chispeante, ‘reverbs’ digitales, brillantes. No es una producción fiestera, pero sí busca una estética a la contra de lo que se hace ahora.

Jordi Matas, coproductor de los dos álbumes de Ferran Palau en solitario y colaborador habitual de Anímic (además de primo de Ferran), se asocia con este sonido cálido del que habéis huido, pero aún así le habéis confiado la coproducción de ‘Skin’.

F.P.: Si hubiésemos ido a buscar a un productor de electrónica, habría trabajado según la tendencia electrónica del momento, y no queríamos hacer algo que estuviese a la moda.

L.S.: Nos hacía gracia que él nunca hubiese grabado un disco así. Y sabíamos que iba a dar el toque humano a algo que para nosotros era inhumano. Se metió en el estudio, en casa, sin haber escuchado las canciones con voz, sin entender el concepto. Se dedicó a grabar lo que le decíamos, su trabajo ha sido en la mezcla, mejorar los sonidos. Nunca habíamos estado tanto tiempo con la mezcla, ha durado un mes y medio, ‘Skin’ es un álbum que hemos trabajado mucho después de la grabación. Y esto nos ha permitido expresar lo que teníamos en la cabeza.

¿Quizá este elemento humano es lo que le da el toque Anímic?

L.S.: Era muy importante, uno de los conceptos clave. Ferran y Juanjo son lo inhumano en el disco, Zuma, Núria y yo, lo humano. Y lo humano, este elemento orgánico, tiene que notarse, que la gente perciba que aquí hay punk, hay rock, hay vida. Hay que mostrarlo.

F.P.: En directo se notará la diferencia con el disco. Si fuese un disco de electrónica apretaríamos el ‘play’ y ya está.

L.S.: Es un disco electrónico que no está hecho con ordenador. Está hecho con un ‘pad’ muy sencillo y barato, con el que Ferran ha creado los ritmos con los dedos y los ha puesto en ‘loop’. Son ritmos bastante orgánicos, que no siguen los BPMs estándares: son humanos.

F.P.: En directo yo los disparo con pedales y puedo tocar los teclados. Y Juanjo se puede explayar con las texturas.

‘Hannibal’ era un disco de guerra, una respuesta contestataria a la situación política.

L.S.: También había mucho dolor que salía de mi espalda. La operación me cambió la vida: llevaba un año sin poder coger a mi hijo en brazos, cuando tenía 3 años. Fue muy bestia emocionalmente, el concierto para recoger fondos para mi operación [Love is Back! Una espalda nueva para Louise, Sala Apolo, 14 de febrero del 2013]. No lo supe encajar: soy una persona muy independiente que siempre se ha valido por sí misma y me cuesta mucho aceptar la ayuda de los demás. No es que menospreciase la ayuda que me habían dado: eso fue enorme, inexplicable. Cuando estaba pasando todo estaba en una nube, pero después de la operación, cuando estaba en casa, me salió toda la ansiedad acumulada y me pasé un par de años entrando y saliendo de depresiones. ‘Hannibal’ era un momento de enfado con la sociedad y conmigo misma. Tocar la batería me fue bien para canalizar esa violencia.

¿Este malestar está en ‘Skin’, en el que compones y cantas todas las letras?

Pasar por eso me debilitó mentalmente, después de muchos años siendo una persona estable, y el resultado es que ahora lo paso muy mal con lo que sucede en el mundo, y con la indiferencia. Hay gente que reacciona y que se va a ayudar a un campo de refugiados, pero mi parte egoísta no me deja, hay una parte de mi que quiere estar en casa con mi marido y mi hijo y hacer música que no sirve absolutamente para nada. Y vivir con eso a veces cuesta de aceptar. ‘Skin’ es una expresión de eso, decir lo que no te gusta de la sociedad y de ti misma, y admitir que eres indiferente, que formas parte de una sociedad que solo mira y no hace nada. Tendríamos que sufrir con el sufrimiento de los otros, y no lo hacemos. O no hacemos nada para evitarlo. De ahí la denuncia de nuestra inhumanidad. Todas las letras hablan de crueldad e inhumanidad.

F.P.: Ya somos capaces de mirar el horror y no sentir nada. Hace cien años quizá había un cierto orgullo de especie, de lo que estábamos consiguiendo los humanos. Ahora nos damos asco y no pensamos cambiar nada. Es un sistema de autodestrucción.

‘Skin’ es el primer disco de Anímic con un título que no empieza por H. ¿Por qué este título, que sale de unos de los temas del álbum, ‘Hidden’?

L.S.: ‘Skin’ era el título de este tema, pero lo cambié porqué por coincidencia había muchos títulos que empezaban con S. ‘Hidden’ es una canción que escribí para nuestro hijo Leo. Habla de esconderse bajo una piel: no quiero transmitirle a Leo esta idea, queremos que sienta que su piel es la suya, él no tendrá que decir que su cuerpo es el equivocado. Haber nacido en un cuerpo equivocado es un discurso con el que la gente transexual se identificaba. Son las nuevas generaciones las que afirman que sí se sienten a gusto con su cuerpo. Antes, para que se te entendiese, era útil la metáfora del cuerpo equivocado.

F.P.: Se habla de un colectivo como si fuera un todo indivisible, y habrá quien sí sienta que está en un cuerpo equivocado.

L.S.: Las formas de identificarse son infinitas. Y es de lo que habla la canción. Él tiene el privilegio –porque hay gente que sufre mucho con esto– que nunca va a tener que esconderse, porque vamos a estar con él y a apoyarle para que todo sea fácil. La piel, conceptualmente, nos unía con la humanidad, con lo que significa ser humano.

¿Qué esperáis de ‘Skin’?

L.S.: Cuando sacamos ‘Hannibal’ estaba muy contenta y las críticas fueron súper buenas. Pero luego no nos salieron todos los bolos que hubiéramos querido, cuando lo que necesitábamos físicamente era tocar. Por eso con ‘Skin’ hemos querido salir de este círculo en el que siempre pasa lo mismo, sacar el disco, hacer promo, buscar bolos… Con ‘Skin’ estoy igual de obsesionada que siempre que publicamos un nuevo disco, pero es una obsesión artística: por mostrar quien eres y hacerlo lo mejor que puedas. Lo comercial, cuanto vendes, dónde sales y cuantos bolos consigues, no me preocupa. No es que no tenga ambición, pero no puedes depender de ello, porque eso significa depender de las personas. A mi Anímic me dio una razón de ser, y me agarré mucho a ello. Las personas te pueden fallar, pero la música no, siempre está ahí, siempre puedes contar con ella.

F.P.: Con ‘Hannibal’ esperábamos mucho más de lo que acabó siendo. La gira no llegó ni a un año y lo dejamos de tocar del cabreo. Lo mandamos todo a la mierda.

L.S.: Con ‘Skin’ seguramente pasará lo mismo, pero al menos quiero sentirme plena artísticamente con lo que hemos hecho. Que el disco sea todo lo completo posible, en lo sonoro y lo visual, quiero sentir que le hemos dado todo lo que se merece.

Parte de este elemento visual son las fotos del grupo.

F.P.: En lugar de quedar un día para hacer las fotos promocionales, el fotógrafo Choos Royo (Gustaff Choos) ha hecho un seguimiento del proceso creativo. Y en lugar de las cuatro fotos de promo tenemos un reportaje fotográfico brutal de toda una época.

L.S.: Se ha metido en nuestras almas y nos saca en momentos que demuestra que nos ha calado. Le está dando profundidad y nos está obligando a vernos y a mirarnos a nosotros mismos.

La portada es un collage de Albert Cano.  
L.S.: Lo descubrimos en Instagram. La portada la elegimos nosotros de entre sus obras, pero el resto del ‘artwork’ es su concepto.

F.P.: Más que elegir una portada lo que hemos hecho es elegir un artista. Todo lo que él hace marca la estética del disco. Como con las fotos, el arte del disco va más allá de su función, es una idea estética que fue un flechazo: cualquiera de sus obras podría haber sido la portada. La elegimos con él y a él le encajó.

L.S.: Teníamos claro que la portada de ‘Skin’ tenía que ser la primera cosa que viéramos que nos impactara. Porque queríamos que esa fuera la sensación en los demás, el impacto, esa primera impresión.

F.P.: Su obra nos encantó nada más verla, y cuando investigamos quién era vimos que era un tío de Vic con un montón de amigos comunes con nosotros. Pensamos que tendría una cola de grupos para hacerles la portada, y no: será la primera que hace.

L.S.: Tiene dos caras: en una usa imágenes de publicidad, y allí implícita cierta crítica a la sociedad de consumo, pero tiene otra cara más ‘underground’ que también critica a la sociedad, pero con una estética menos refinada, más punk.

F.P.: Él se ha encargado del resto del concepto, elección de la tipografía incluida.

El tercer elemento visual son los vídeos: habéis rodado uno para cada canción.

F.P.: Cuando Louise nos dijo que haríamos un vídeo para cada

canción le dijimos que estaba como una cabra.

L.S.: Empezamos a hablar de hacer un vídeo, ¿pero de qué canción? Era entrar en esas dinámicas de las que queríamos huir. Y cada vez que escuchaba el disco veía imágenes. Siempre he pensado que nuestra música es muy cinematográfica y que las imágenes le van bien, que ayudan a escuchar mejor lo que estamos dando. Y necesitaba poner imagen a ‘Skin’, que la gente entrase en las canciones de otra manera, no exclusivamente musical.

F.P.: Todos pensamos que no pasaría, que como mucho conseguiríamos tener la mitad. ¿Y cómo se hace eso sin dinero? Pues no encargando vídeos sino buscando artistas que hagan de ello un proyecto personal. No como un favor, sino que lo usen como el vídeo que siempre han querido hacer.

L.S.: Hemos ido a buscar personas en las que confiamos mucho y que sabíamos que se iban a entregar, y les hemos dado total libertad para que todo salga de puta madre y en equipo. Por eso hemos creado una web con las biografías de todas las personas que han participado, para mostrar ‘Skin’ como un trabajo colectivo.

F.P.: Nosotros hemos puesto la música, pero esto es un proyecto artístico en el que han participado fotógrafos, un artista del collage, directores de cine… Yo aún no me lo creo.

L.S.: Y nos sentiremos satisfechos porque durante un periodo de nuestras vidas lo habremos dado todo por un proyecto artístico. Pase lo que pase nos habrá hecho felices durante este medio año. Y esto me pone muy contenta. La edad te ayuda a mejorar, y ‘Skin’ es una muestra de querer abarcar más cosas. No quiero hacerme ilusiones con las cosas porque las decepciones duelen. Esto lo he aprendido de Jordi Llansamà, de BCore, que hay una gran diferencia entre el pesimismo y el realismo. Es una lección brutal. Cuando crees tanto en tu proyecto es difícil mantener las expectativas bajas, pero a mi me gustaría recuperar la ilusión de los inicios, cuando no esperábamos nada. Nos hemos hecho mayores y no hemos podido girar como las Hinds. Pero no pasa nada, puedes ser feliz así también jeje.

Ferran, has dicho que prescindir de tus canciones alargaría la vida de Anímic. ¿En algún momento habéis temido por ella?

F.P.: Cada vez que haces un disco, cuando las cosas no son fáciles, piensas que quizá será el último, piensas: “Dejémoslo ahora cuando aún es bonito”. Pero somos hermanos, todos nosotros. No hay manera de ponerle final. Así que si tenemos que seguir, no podemos aburrirnos. Necesitamos sorprendernos a nosotros mismos. ¿Cómo? Pues por ejemplo, poniéndome yo tras cacharros que no sé ni como van, yo que soy anti ordenadores. El día que se termine se terminará, algo que con el vínculo que tenemos nos provoca cierto pánico, pero aún no.

L.S.: Nosotros nos queremos un montón, discutimos poco, somos muy familia, pero los Anímic luchamos para estar juntos, nos esforzamos muchísimo, cada uno de nosotros. No vivir juntos [desde hace 5 años] ha afectado a nuestra capacidad para comunicarnos, y tienes que esforzarte más. Y este disco ha supuesto una lucha más. Y a mi me emociona mucho.

Podéis ver todos los videoclips de SKIN aquí>>

Fotos de Chus Royo (Gustaff Room)

_________________________________________________________________________________________________________________________

Marta Salicrú es la jefa de redacción y de la sección de música de la revista Time Out Barcelona. Es coautora del libro Putos himnes generacionals (Empúries), colabora en la revista Rockdelux y en el programa Àrtic de BTV, y comparte una asignatura de cultura pop en la ESCAC.